<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132</id><updated>2011-09-19T11:38:33.043-07:00</updated><category term='soudade19'/><category term='SUBE AL JUEGO'/><category term='CRÍA Y DEVÓRATELOS'/><category term='tres palos'/><category term='el sexo según mallarmé'/><category term='to'/><category term='socios literarios'/><category term='tesis y meta'/><category term='buscando a gustav'/><category term='Cristian Pérez Guerrero'/><category term='En Busca de la Calentura Perdida`'/><category term='Lillo y El Fumador'/><category term='PERIPLO FREUDIANO'/><category term='un día  al vez'/><category term='machos  del perdón'/><category term='magnum'/><category term='CUENTO'/><category term='trabajo'/><title type='text'>soudade</title><subtitle type='html'>Solamente un buscador de expresiones</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>22</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-9134112137323239722</id><published>2011-02-14T06:49:00.000-08:00</published><updated>2011-02-14T06:53:42.676-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='un día  al vez'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='soudade19'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>UN DÍA A LA VEZ</title><content type='html'>Estoy viendo la luz, se va despegando de mi rostro. Ya no siento frío, el calor se apodera poco a poco de mi cuerpo, casi como una nostalgia que no recuerdo de dónde viene. Escucho a un tipo de negro glorificándome, sollozos falsos y otros reales, seguro de mi familia, sollozos que duelen de una manera vacía en mi vientre. Me declaran un ser vivo, un ser que puede superar los límites, un ser con esperanza. Enseguida sostengo muchísimas manos, manos cálidas que llevan mi sangre y que sostienen mi vida alejada del retorno. Ahí está mi sobrina, primero ríe junto a mí, pero luego se  aleja, se va a un rincón, sin hablarme, no sé si es por miedo a mi apariencia, el choque de su niñez con la vida de los adultos, con sus problemas. Siento otras manos, están por mi cuerpo, las siento frías, no son como las anteriores. Puedo sentir que han devuelto algo de mí. Son manos amigas, las quiero. ¿Pero por qué todos están preocupados? ¿por qué todos lloran nuevamente? Mis ojeras desparecen, mi cabello vuelve, mi rostro cambia. Los vecinos, mis amigos, mi familia, la gente en general, me desea suerte. Y mi novia, ¿dónde está?, ¿quién la ha visto? Ah! Gracias a Dios, ahí está, siempre a mi lado. Les cuento que mi novia ha regresado del sur inesperadamente, ¡una sorpresa! Ella ama las sorpresas. Pero de todas formas la veo extraña, no quiere hablarme, ni mucho menos mirarme. Toco mi rostro,  comienzo a sentir como nace la carne sobre él y cómo engorda, casi parezco un bebé. Mi cuerpo se endurece, mi familia me repite muchas veces “todo estará bien; seguirá siendo igual”, mi novia comienza a hablarme (lo sabía) incluso reafirma a cada rato su amor por mí “nunca te dejaré, nunca te dejaré”. Todo es  perfecto, a no ser por un pequeño dolor en mi estómago, casi un malestar. En fin. Ahora en casa, mi sobrina juega por el patio, mientras yo, mi novia y la familia completa, charlamos del fututo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-9134112137323239722?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/9134112137323239722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=9134112137323239722' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/9134112137323239722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/9134112137323239722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2011/02/un-dia-la-vez.html' title='UN DÍA A LA VEZ'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-7903785584249247964</id><published>2010-12-22T03:29:00.000-08:00</published><updated>2010-12-22T03:46:29.945-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='buscando a gustav'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='soudade19'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>Buscando a Gustav</title><content type='html'>No hubiese querido nunca despertar, pero ahí estuve, despegando las negras sábanas de su cama de mi mejilla, sin ánimo de nada, incluso de pensar que sería delicioso seguir durmiendo junto a él, en esa cama esponjosa que me hundía hacia su fibroso y esbelto cuerpo onírico. Tenías ganas de café, tenía ganas sentirme una mujer satisfecha, sentarme sobre el balcón y mirar la Rue Pierre et Marie desde un octavo piso parisino y estar  anclada al pensamiento de aquellos orgasmos  que olvidaban las manchadas copas de vino tiradas en el suelo y que retumbaban de manera perturbante  en mi cabeza. Olí mi cabello, el cigarrillo prensaba mi chasquilla hecha con tanta delicadez horas antes de entrar a esta casa que ya sentía como mía, mía en tan sólo una fiesta. No quise mirar hacia atrás, así como aquella mujer miserable que terminó girando apropósito su vista y de paso anclando su vida al mar. Al contrario, yo quería mantener intacta y alejada de la contaminación que tienen los sentidos, la imagen de sus brazos fuertes abrasando mi espalda mientras su firme cadera movía todo mi cuerpo, mi mundo. Observé rápidamente la habitación. Quería mi café matutino. Avancé hacia la sala central, todo estaba sucio y juro que podría haber limpiado todo en un minuto, sólo  motivada por aquella conjugada alegría en el placer que tenía. Pero yo no quería a Gustav por tan sólo una noche, lo quería por más tiempo junto a mí, no sólo en el sexo, no sólo con su ronco quejido evaporizando mi oído mientras pasa su gruesa mano por mis senos (¡Mierda! Podía sentir sus  engañosos finos labios en mis ya adormecidos pezones) y no sólo en un deshacer  de pudores, sino que como pareja, como el  francés que toda chilena pensó amar y hacer entrelazar sus vidas y sus culturas en una familia. De mi mano lo quería yo y enseñarle como  una latinoamericana ama, enseñarle a dejar el miedo del prejuicio y llegar a sentir su voz diciéndome  que era feliz a mi lado. Pero limpiar  todo significaba decir que lo amaba desde hace tiempo, y yo jamás busqué aquello, él debía amarme  primero, de igual manera que él debía seducirme primero para yo hacerlo enseguida, tal cual había ocurrido por la noche. Querer algo no significa avandonarse, hay algo que debe permanecer, pues si viertes todo en el otro, ese aquel no encontrará amor en una. Cuando el amor va, el amor que espera viene precipitadamente al vacío, auto encontrándose solo. Tomé un cigarrillo que salía como una tentativa lengua  desde un paquete de Camel sobre el mueble. Ahí estaba la fotografía. Aparecía Carolina, mi mejor amiga, y Gustav, juntos  y besándose sobre un puente en Praga. Carolina llevaba puesto los aretes que le regalé el día que partió a Francia, hacia ya un año. Cómo yo podía saber que su novio iba a raspar mis arterias de la seducción  al verlo, expulsando y al mismo tiempo aspirando la sangre que ardía cada vez que él hablaba buscando mis repuestas en  un francés mucho mejor que el de  Carolina (aún no sé como estando doce largos meses en Paris no haya podido llegar  siquiera a un acento  de emigrante residente). Miré su foto detenidamente, de ahí miré en mis recuerdos, miré un sonido de llamada sobre mi celular, muchas cifras, extranjero, dije, pensando inmediatamente en  ella.  Continué mirando todo el largo mueble cargado de recuerdos de viajes y de amigos en los cuales yo no estaba; amigos que ella había hecho en este último año.  Seguí recordando a Carolina y sus llamadas telefónicas que  insistían en que fuera y en que  reviviéramos juntas  nuestra  historia de amistad chilena; ahora desde otro continente. Sé que es la ciudad que muchos aman, pero hay que atreverse a pasar una temporada en el infierno que es Paris por verano para tomar una decisión rápidamente. De todos modos acepté. &lt;br /&gt;Carolina siempre  me había parecido demasiada pegada a mí, era mi amiga y ahí recaía el argumento  para no dejarla de lado nunca, para no decirle somos diferente, yo soy independiente incluso hasta de mi misma a veces, mientras tú, mientras tú, mientras tú, y así terminaba todo siempre, sólo en mi cabeza. Recuerdo que siempre me habían gustado sus novios, y cuando digo sus novios hablo de muchos. Carolina tiene belleza natural. A veces sola en mi cuarto, hacía una lista con los diferentes  atractivos  de Carolina que hacían trastornar a los hombres, y si tengo que reconocer algo, ese algo es que al hacer esa lista, al enumerarlos en jerarquía, siempre fue por un intento de  buscar qué cosas imitar de ella. Claro, la lista era difícil siendo Carolina el prototipo. Siempre hacía y desasía aquella lista cobijada sólo en mi cabeza. A veces llegaba a listas que me satisfacían enormemente, y que llevaban a pensar que el instructivo de belleza estaba listo, pero faltaba nada mas estar frente a ella y detenerme en su rostro por un instante, para eliminar todo lo planeado y enviarme nuevamente a su sombra.  En mi lista, un día estaban sus   dientes delanteros separados delicadamente y que marcaban su sonrisa e hinchaban aquellos labios que  podían engrosar por sí solos cualquier palabra salida a través de ellos. Otros días estaban sus ojos,  reflejos de los ojos de Gustav; eran  el cielo y mar en un permanente observar. Así estaba yo en un constante armar y desarmar de sus cualidades. Sin embargo Carolina carecía de seducción y pecaba de confianza hacia su amiga, hacia mí. Debo reconocer que de la misma manera cuando sentía santo placer al  acostarme con sus novios,  sentía fuertemente en mí el peso de su linda persona, de su amistad,  y me dolía bastante. El peso de mis actos, era el peso de pérdida de sinceridad de las mujeres frente a los hombres. &lt;br /&gt;Tomé el tazón de café y me senté en el sofá. Podía escuchar las risas entre los bailes de a noche, las frases en español  mal construidas por los franceses amigos de Gustav  que intentaban seducirme y, entre aquellas, la mirada de él que buscaba algo diferente en su vida, no a una Carolina careciente de independencia  dando  problemas y más problemas en un estado etílico que justificaba de manera absurda por mi llegada a Paris. Sabía que Gustav no quería eso. Conocía a los hombres y, mejor aún,  a los hombres de Carolina.  Me paré y me dirigí al baño, quería ver evidencias del mal estado de Carolina, quería buscar argumentos que me llevaran a no sentirme la misma perra mujer que en Chile seducía y amaba a los hombres de su amiga. Sin embargo antes de llegar a la puerta, mis recuerdos me habían dejado. Volví al sofá y seguí bebiendo el café. Hice memoria y vino en mí Gustav nuevamente. Podía besarlo  en el pensamiento, podía afirmar  su  espalda que sentí menuda y mojada agitándose sobre mi cuerpo, soltar su cabellera y desordenar  su pelo mientras su cabeza bajaba y tocaba con la lengua mi emancipada alma. Dejé el café y comencé a jugar con mis dedos y con los recuerdos, quería mojarme en un precalentamiento que me llevaría de vuelta a la habitación, despertar a Gustav  y hacer el amor de una manera simbólica que llevaría a sellar nuestra relación. Todo se  oscureció, se encendieron a medias las luces, volvió el humo, volvió la fiesta. A los lados tenía a los franchutes. A lo lejos vi a Gustav levantarse desde su silla e irse enfadado. Carolina  desparecía constantemente. La firme carne golpeaba mis muslos y mis gemidos se perdían en otros gemidos. Pasé de la excitación al miedo, a ese abismo de los recuerdos vagos que ocultaban otros orgasmos. Me vi bebiendo y bebiendo, enfurecida por la partida de Gustav. Una nueva y suave carne continuó golpeando mis muslos. Recordé una seducción solapada que buscábame perfectamente desatando los nudos  en los cuales sostenía  mi cordura. Bajé al miedo. Debía volver a la pieza, buscar a Gustav y refugiarme en su voz, en su pecho, en su protección y escuchar que era él. O quizás necesitaba entrar y justificarme bajo su elección. Sin embargo sé que entré sólo para ratificarme como mujer. &lt;br /&gt;Comencé avanzar. Sobre mi espalda llevaba el peso del sexo de todos los novios de Carolina, y, como paradoja, llevaba en mi cuerpo los orgasmos de ella, como una forma de redención  hacia  mi culpa. Abrí la puerta, y al mismo tiempo escuché el grito de Gustav que avisaba su regreso a casa. Observé las copas manchadas de vino nuevamente. Al lado de éstos, estaban los aretes que había regalado a Carolina, mi amiga, esa mujer que yacía sobre la cama semicubierta  y rociando al aire un redondo pecho pálido sobre las negras sábanas de la cama.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-7903785584249247964?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/7903785584249247964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=7903785584249247964' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/7903785584249247964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/7903785584249247964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2010/12/buscando-gustav.html' title='Buscando a Gustav'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-4832310577347149229</id><published>2010-05-10T20:57:00.000-07:00</published><updated>2010-05-10T20:58:26.105-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='soudade19'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='magnum'/><title type='text'>Magnum</title><content type='html'>Esto no debería transgredirme mucho tiempo. Pido otro vaso de vino  e indiscutiblemente su rostro invade mi tranquilidad y el cariño de mis comensales. No puedo negarme a pensar mi vida hace un  mes,  regodeando el zaceo de la vida sin la preocupación de los normales, buscando en cada verso la comida, el humo, la mano y el respeto. Ahí los tenía a todos diciéndome buenas tardes mientras la mayoría los pájaros del pueblo volaban entre los árboles llevando mi nombre en sus picos. Mis versos no eran el alimento, yo era el alimento de ellos, pues gracias a mi apetito correspondido los versos vivían aún para cada una de las calles silenciosas de esta localidad. Las lluvias  servían sólo para ratificar esa condena de ser el sol  de las húmedas plazas, ahí en mi alberge con baño privado donado por la señora María Luisa, que sólo me pedía tres poemas por noches y declamarlos en los momentos más populares, aumentando cada vez más la temperatura del puterío, en  risas, amantes e hipos eternos. Algunos visitantes se sorprenden y me preguntan qué hago para vivir de esta manera, yo les respondo que soy la razón,  que soy el verbo,  que soy el humor y que  soy la cultura de todos. Mi voz paraliza la espuma de epilépticos y transforma mis compañeras  de terruño  en algo más que señoras. Al ser visto, todos miran mi caminar, los ancianos se sacan sus sombreros dejando caer a mis pies sus respetos. Lo bebo todo y pido otro vaso de vino. Comienzo a temer por su presencia, me intento engañar pensando en otra cosa, como aquella vez que arribé desde la capital con un par de bigotes de niño retrasado simulando ser adulto, cargado de sueños y de incertidumbre, soltando y exteriorizando  confianza.  Los más ancianos recuerdan mi primera timidez que, siendo sincero conmigo mismo, nunca había sido más tácita en mi conciencia. En un comienzo mi nombre sonaba sigilosamente por el pueblo, pero comenzaba a resonar siempre y cuando yo encontraba necesario hacerlo, pues esa era la prueba que tenía para verificar mi importancia  en este lugar. Era mi plan. Lo llevé a cabo. Creí lo que creé, sin lugar a dudas lo creí y lo creo aún más cuando veo a esas  tres damas del fondo, sentadas  y confabulando secretos anónimos e indirectos para mí. Amigo, este está aún más rico que el anterior, vaya preparándome otro, por favor. Lo miro, está en un rincón, la gente se le acerca, los que estaban a mi lado se le acercan.&lt;br /&gt;Un mes bastó para que todo cambiara. Yo era el verbo hecho persona, yo era el santiaguino estrella, yo era el alcalde de las letras del pueblo.  Guillermo Kunst es su nombre, su literatura aparenta casi cuarenta,  pero en realidad este tipo tiene 25 años, quizás recién esté aprendiendo a beber vino, a fumar y a fornicar como yo. Para mí es un novato dentro de la vida, pero debo aceptarlo como mi par en la poesía y en todo lo que se refiere a la intelectualidad. Dudo de su formación casera; más de un diploma debe tener este mal nacido que llega a ocupar el puesto que siempre estuvo dispuesto para mí (pues yo fui el primero y pienso ser el único, retomar mi poderío, mi autoridad), así me lo hicieron ver y así quiero creer que lo creen todos. Bueno, es increíble saber que un mes basta para quedar desplazado. La gente me seguía queriendo, eso lo sabía, pero el querer no va más allá que el respeto. Este no tiene par, no hay limitaciones para su evolución, es infinito. El cariño es limitado y por ser así, te limita y hace parecerte un perro cuya finalidad se reduce al hambre y al odio. Y yo quiero respeto, que todas estas moscas vuelen a la mierda de mis zapatos y que desde allí miren mis labios y su movimiento al recitar versos que buscan  más respeto y aplausos entre los fáciles mujeriegos de la casa de Doña María Luisa. Kunst ahora es todo. En un principio fuimos amigos, le mostré el pueblo, hablé con mi jefa, le dimos  alojo, comió y me agradeció. Sin embargo mi amabilidad se fundaba sólo en una cosa: mi ignorancia de pensar que seguía siendo el único. Este muchachito nunca pronunció una palabra de sus intenciones para con este pueblo. Quizás haya sido mi culpa por nunca preguntarle, pero sigo pensando que eso no se hace; no soy tan parecidos a los de esta localidad, mi apariencia es diferente, la mía es la de  un escritor o mucho mejor a la de un poeta, y es ahí donde él se debería haber fijado en mi persona y sincerarse, desmascararse. Pero  ¿Cuándo vino a saber? Creo que fue pasado un par de horas de su llegada, al otro día por la mañana, si bien lo recuerdo. Yo me sentía alegre de mi situación y en ese momento aún más, pensaba que esto de ser la celebridad desarrollaba capacidades de bondad en mí, pues la alegría de haber ayudado a este recién llegado era tal, que pensé en el deber de hacer partícipes a los pajarillos de esto. Sin embargo, sentí su voz a la distancia, y cual Sócrates se encontraba aserruchándome este suelo lleno de guano, con una multitud que ya yo  hubiese querido incluso con el mejor de mis poemas. Pero si hace falta mirarle la cara solamente a ese hombre, mire, se puede ver su desfachatez orgullosa entre sus manos. Enseguida yo callé, nuca le hablé sobre mi autoridad en el pueblo, sobre mi talento, ni mucho menos de los secretos que guardo aún en Santiago. Quizás por vergüenza, quizás por la creación de un plan, quizás por miedo a formar una prematura guerra entre nosotros, quizás por la simulación, quizás por lo que diría el pueblo, pues nunca soportaría enterarme, por ejemplo, que el consejo de anciano habla a mis espaldas, comentando quién es el nuevo genio del pueblo. Le juro que en esos momentos no me importaba recorrer la infinita distancia, llegar  a Santiago y  entregarme. &lt;br /&gt;Al siguiente día todos comentaban sus poemas, su forma de declamar, además de su juventud  y de cómo sería en la cama, por parte de algunas mujeres. Me dije estoy perdido. Pero faltó sólo una frase para darme cuenta que la salida estaba ahí, en ese talento que había dejado en la capital ¿Qué frase? “vecina, ayer pude sentir la poesía del Discípulo”. ¿Y ahí, en esa frase, qué hay? Acaso no se da cuenta, amigo, yo soy su maestro, yo seguía siendo alguien acá, seguía ocupando un lugar. Perdóneme, señor poeta, pero todos lo cobijan a él, no a usted. Es cierto, pero por lo menos tenía algo de qué afirmarme.&lt;br /&gt;Comenzar a idear algo no es nada  fácil, pero en el campo el arte es fácil y su apreciación, mucho más. Si eres artistas, todo lo demás resulta ser  pamplinas. Mi voz corrió rápido e inteligentemente nunca llegó a los oídos de Guillermo Kunst. Los pueblerinos, dos días después, ya daban por sabido y ratificado quién era el maestro y quién era el discípulo, quién había traído a quién al pueblo para enseñarle lo mejor de la poesía campestre y quién estaba tratando de dejar un continuador de la obra santísima de dar palabrerías rimantes a las personas del pueblo. Sin mentirle, recordé mis mejores tiempos, rodeado por el asfalto, por las luces, el silencio y  la privación. Acá todo resulta, y resultó de tal forma que nuevamente creí lo que creé. Alejé cualquier ira hacia él cuando charlábamos, cuando nos emborrachábamos, cuándo íbamos por algunas huasas para disfrutar de ser quienes éramos y somos. Obsérvelo, ahora me llama para beber o quizás para repartirnos a esas chinas, no sé. ¿Pero está seguro de querer hacerlo? Sí, siempre. Sosténgalo. Gracias, amigo. Está pesado. Ahora soy otra persona, siento como la situación cambia, como los talleres de poesía de la cárcel se van a la mierda, como la diferencia de mis poemas y los suyos se los comen los burros y como lo nada y poco que poseo acá no se compara con un pedazo de vereda de Santiago. Me le  acerco, nos emborrachamos como un discípulo lo haría con su maestro. Nos estamos largando de la cantina en  secreto, sin sospechas. Ahora es el momento, no hay duda. Esto ya no está tan pesado, quizás por la adrenalina, mi mano tiembla, siento un poco de pavor, se lo ubico entre cejas. Leo. Magnum.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-4832310577347149229?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/4832310577347149229/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=4832310577347149229' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/4832310577347149229'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/4832310577347149229'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2010/05/magnum.html' title='Magnum'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-6753402325058277525</id><published>2010-03-06T08:45:00.000-08:00</published><updated>2010-03-06T08:47:07.574-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tesis y meta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='soudade19'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>Tesis y Metas</title><content type='html'>A las tres de la tarde, cuando mi sistema digestivo comenzaba a descansar luego del menú de cinco mil pesos, percaté su belleza y lo idiota que fui por no haberlo hecho antes, como en aquella ocasión con esa fémina llamada Claudita  Casanova, robusta y con unos ojos verdes que cada vez que los miraba me recordaban de dónde éramos y cómo nos deberíamos amar. Lo lamentable fue que su madre era mejor mujer en la cama que ella, mejor provocadora auditivamente sobre mi firmeza que a esa edad  florecía a cada segundo y  a cada insinuación. Y no la aproveché antes; tuve que dejarla luego que su hija nos encontrara sudosos en el mismo lugar donde la crearon. Y era un recuerdo  arrepentido, pues podría haber pasado mucho más tiempo disfrutando de esa madurez. Pero se aprende de la experiencia y el paso del tiempo me daba una nueva opción de elegir bien, de actuar bien y conforme con lo que sentía. Esta era la quinta vez que la veía. Si no me equivoco la primera fue hace dos meses, dos largos y destrosantes meses para ella y estoicos para mí. Su beso de encuentro me recordó muchos besos de reencuentros, pero ninguno con ese tono natural de labios que parecían vírgenes de artificios colorantes  que sin duda alguna yo sabía a qué se debía. Comenzamos la conversación e inmediatamente me fijé en un pequeño borde de la copa de su rojo sostén intercalado que salía como huyendo de algo represivo desde su blusa. No pude negarme a mirar en su pecho redondo un pequeño lunar que me recordaba mi trabajo y su dolor.  Al mismo tiempo un pequeño viento proveniente de su hálito llegaba en mi rostro y con él mi familia, Sofía, las gemelas y el que pronto se les uniría. Un 19 de agosto de 1985 me casé, y como si su nombre fuera intencional, Sofía era la primera licencia de mi grado. Primero nos fuimos a vivir en San Damián, dos años después, en Lo Curro.  Creció la familia creció nuestra casa. Pasados los años, y como toda relación matrimonial, nos manteníamos juntos sólo  por dos lazos llamados hijos y sexo. Mi especialidad jugó a favor, la conocía y se la conocía. Pero no debía pensar más, seguí mirándole el pecho, el lunar e intermitentemente sus ojos también. Aún así era su cuello rígido el que me llevaba a dejarlo todo por ella, dejar a Sofía, a las gemelas y, quizás, a no conocer nunca al que viene. Ella me hablaba y me decía cosas, su voz salía apretada, quizás por su motivo, quizás por su ajustada ropa de oficinista. Llevaba  pantis marrón que cubrían engañosamente sus ejercitadas piernas blancas, su tez era clara como la mía, su apellido Rospigliosi, italiano como el mío, Di Mastroianni. Nuestras familias en algún momento se encontraron y se conocieron en los aniversarios de La Escuola, de ahí nuestras migas y ahí mi colaboración. Hasta el momento ella había estado hablando y yo cavilando de nosotros en silencio, pero llegó el momento de su primer sollozo, decía que tenía miedo de irse, tenía una pequeña de cinco años con síndrome de Down. No supe que decirle, mi situación no era la misma, yo aún tenía a mi mujer para con mis hijas, ella no. Fue su mala  suerte de no elegir al hombre indicado y con los mejores genes, pensaba yo. Luego me preguntó qué debía hacer, pero yo no estaba comprometido totalmente, nadie me había enseñado a dar consejos humanos, Enseguida me preguntó qué haría yo en su lugar, pero yo sólo pensaba en estar junto con ella, en esta maldita vida que no nos alcanzó a juntar antes. Miré su lunar y lo vi bañarse de una lágrima que descendió desde el mal gastado rímel de su ojo derecho, la gota corrió por el borde del pecho y llegó a esconderse entre su seno hasta quizás donde yo debería estar cobijado jugando a amar. En silencio le decía deja todo sin miedo y vente conmigo, pues yo lo haré también. Cogí un pañuelo desechable y se lo pasé. Secó sus ojos, respiró y dijo que dejaría todo solucionado antes de irse, las cuentas, las rentas, el seguro para su hija, una familia para su hija. Volví a pensar en Sofía, en las gemelas y en el que viene; volví a mirar el lunar y el precioso borde de su soporte. Todo quedó en silencio por un momento, Su mirada se dirigió a mi escritorio, tomó la foto familiar, la sacada en la Antártica chilena hace dos años, salíamos los cuatro, Sofía feliz por el sexo de la noche anterior y las gemelas agarradas de mí sin sus dientes delanteros. Yo me puse nervioso, saqué el bolígrafo de mi vestón  blanco y comencé a jugar sin sentido con él. Ella volvió a respirar, pero esta vez más profundamente y me dijo que estaba lista, que le dijera lo que había venido a escuchar. Nunca es fácil decir esas cosas, la naturaleza es el miedo de nuestra existencia. Yo no quería pensar en su útero ni en el tumor que ya había podrido todo su cuerpo. Quería pensar que nunca había desaparecido su vagina, que seguía siendo la linda mujer que imaginaba. Respiré mi ética, miré mi título y en un segundo ratifiqué hacia dentro de mí, que yo practicaba la oncología ginecológica. Mojé mi boca y le dije, son dos semanas, señora Rospigliosi, son sólo dos semanas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-6753402325058277525?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/6753402325058277525/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=6753402325058277525' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/6753402325058277525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/6753402325058277525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2010/03/tesis-y-metas.html' title='Tesis y Metas'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-7997637400398486467</id><published>2010-02-08T19:01:00.000-08:00</published><updated>2010-02-08T19:04:53.337-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CRÍA Y DEVÓRATELOS'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='soudade19'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>CRÍA Y DEVÓRATELOS</title><content type='html'>Se nos viene el siglo de la leche negra&lt;br /&gt;Allá por el Sena negrero, ciego,&lt;br /&gt;Y acá en las oscuras  bestias&lt;br /&gt; que nunca se pensó que lloraban, que reían&lt;br /&gt;que morían&lt;br /&gt;Ahora quién les cantará en este siglo&lt;br /&gt; de leche negra y negreros&lt;br /&gt;de seguro los lejos del Mediteráneo,&lt;br /&gt;los de las costillas rotas y apolilladas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonata de Muerte&lt;br /&gt;sonata fraterna  en las aguas embotelladas &lt;br /&gt;sonata ingrata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se esfuercen&lt;br /&gt; el hambre come niños aplastados…&lt;br /&gt;y está en calma.&lt;br /&gt;Pero no apuren  su gramática &lt;br /&gt;hace falta cincuenta mil palas y manos &lt;br /&gt;hace falta ningún &lt;br /&gt;allez, allez, allez&lt;br /&gt;sálvame Europa, sálvame la dramática democracia &lt;br /&gt;sálvame nada de tu lengua.&lt;br /&gt;La historia, La historia&lt;br /&gt;Se la han&lt;br /&gt;Guardado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-7997637400398486467?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/7997637400398486467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=7997637400398486467' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/7997637400398486467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/7997637400398486467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2010/02/cria-y-devoratelos.html' title='CRÍA Y DEVÓRATELOS'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-2683703287474381916</id><published>2010-01-21T19:45:00.000-08:00</published><updated>2010-01-21T19:57:57.958-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='socios literarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>Socios  literarios</title><content type='html'>Ayer por la tarde caminábamos por el mall con Jadranka sin rumbo, sin dinero, sin ganas. Caminábamos fuera de la regla.  Por la biblioteca (y sí, si hay una biblioteca) se mostraban como modelos culturales  ciertas personas un tanto rubias, con libros pegados  a los rostros como una extensión de lentes que nunca tuvieron, porque yo sé de lentes, y esos lentes no eran lentes lentes, sino solamente lentes. Eran hombres y mujeres expandiendo en forma de ladrido el hábito lector como el más horrible olor. Los espejos de las vitrinas no nos dejaban  ver los títulos, pero, sin embargo, quedaban a  vista ordinaria los ojos inexpertos  de quienes los leían, que de vez en cuando cambiaban la dirección, que de vez en cuando cambiaban las letras por personas que observaban un show  como yo, pero un pésimo show.  Jadranka me dijo que entráramos, que afuera hacía mucho frío. Yo acepté, pero con la condición que nos fumáramos un cigarrillo antes, porque si entrábamos sabía que nos quedaríamos pegados leyendo quizá una novela, quizás un cuento, quizás un par de versos, quizás una Cosa, no lo sabía, pero sí sabía que quedaríamos pegados por un largo tiempo, dejando de lado toda posibilidad de fumar. Teníamos solamente uno, y tuvimos que compartirlo, y al contrario de los pensamientos de cualquier fumador dependiente, la idea no me era (y nunca fue por lo demás) desagradable; era un honor sentirme capaz de aspirar equitativamente el humo con mi pareja y hacer cada fumada una pregunta al otro y cada volcanada de humo, una respuesta. Un cigarro nos basto. Incluso creo que si hubiésemos fumados uno cada uno la conversación habría tornado intencionalmente detallista, lo que sólo resulta divertido cuando hay más de dos. Vi el cigarro y observé que sólo faltaban dos quemadas ´para que el nombre del cigarrillo quedara registrado en nuestros pulmones. Eran dos quemadas que me daban ansias de mostrarles a los de adentro qué era literatura, pero, primeramente, mostrarles el verdadero arte de leer en biblioteca, decirles así lee, compadres. Quería decirles: Chicos rubios, maniquíes literarios, aquí tenéis a vuestro Quijote, el hombre que adquirió la esquizofrenia por la lectura, abriros paso. Quedaba sólo una quemada, era la mía, la maté, saqué mi inhalador, una, dos y tres inyecciones del aerosol, guardé el inhalador y entramos. En recepción nos detuvieron dos chicas de lentes  y nos preguntaron quiénes éramos, que allí sólo entraban y podían leer los socios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-2683703287474381916?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/2683703287474381916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=2683703287474381916' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/2683703287474381916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/2683703287474381916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2010/01/socios-literarios.html' title='Socios  literarios'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-6806669893873072850</id><published>2009-11-13T11:18:00.000-08:00</published><updated>2009-11-13T11:19:20.387-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='machos  del perdón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>Machos del Perdón</title><content type='html'>En el día de su cumpleaños, Víctor es tomado por la espalda y el cabello y cubierto  con una bolsa de género. Sin pronunciar ninguna palabra lo tumban hacia a atrás y es sacado fuera de la comodidad que le fue bruscamente interrumpida. Como si no hubiera tiempo que perder, Víctor recordó el día viernes de su otro cumpleaños, año 1978, año de de sus 12. Algunos desarmaban las cosas  de la mesa, algunos juntaban los restos de chocolate de las tazas y un par sacaban los globos que nadie se había llevado y que aún seguían pegados al techo. Él estaba en su pieza abriendo el único regalo que entre toda la familia le habían obsequiado: una pelota de cuero, de cascos blancos y negros. En ese mismo momento fue cuando toda la familia dirigió la atención hacia un ruido que provocaba algo desconocido en la calle, fuerte como el resonar del mar inquieto y breve como la cresta de sus olas; pero  la realidad no era ni tan natural ni tan literaria, era más bien de acero, hombres de carne manejando acero. ¡Los milicos! Gritó la abuela huyendo hacia dentro de la casa. Víctor al rato fue tomado por su padre de la mano y llevado al patio en donde la madre y el resto ya estaba.  Los cuatro, la familia completa, los que celebraban hace pocos minutos  un cumpleaños, se encontraban en el patio cagados de miedo, mirándose uno al otro y esperando que nada malo se llegase a desenvolver en sus vidas. Enseguida la puerta del patio se abrió bruscamente, con escándalo y con la intención de incrementar el miedo. Era la desgracia y el pavor ocultándose en un montón de militares jóvenes dispuestos a acatar las órdenes de los superiores. Con  M16 golpearon al padre obligándolo a meterse dentro de la casa. Su madre gritaba  buscando respuestas, las interrogaciones sobraban. Afirmaban una y otra vez que ellos no tenían opinión alguna sobre lo que pasaba en Chile, nunca había tenido postura y que circulaban apolíticamente desde la caída de de Allende. Así se defendían (como muchas familias de todos los tiempos), quizás por la sabiduría de prevenir momentos como ése, quizás por miedo, quizás por cobardía o quizás por una amaricona que les podía salvar el culo.  Víctor tuvo un par de miradas correspondidas con un milico en particular. Para cada uno de ellos, el otro era simplemente un desconocido. Después de varios minutos,  los militares que amenazaban a Víctor, a la madre de Víctor y a la abuela de Víctor, recibieron órdenes de salir de la casa  y marcharse. Pero Víctor no vio regresar  a su padre. La sospecha comenzó como un cáncer a formarse, y cuando escuchó gritar a  su madre el nombre del marido, el padre, supo que en ese momento había pasado algo,  ya estaba seguro de ello, y como si algo lo bofeteara y lo concentrara fríamente en ese momento, decidió mirar  los rostros de los militares, uno por uno, tan lentamente como el tiempo se lo permitía. Su intensión era recordarlos y memorizarlos para futuro (Víctor al día siguientes los olvidó). Y así fue que todo lo que estaba recordando de ese lejano día de su cumpleaños le dio mala pinta, llevándolo a suponer que ese apretón desprevenido por la espalda no era en vano, ni mucho menos en broma, además  Víctor mantenía una incertidumbre de no saber si se trataba de una, dos, tres o más personas (por lo menos esa vez sabía cuantos militares fueron, o por lo menos tenía un recuerdo). Pero Víctor no tuvo tiempo para incertidumbre. Lo llevaron rápidamente hacia la calle y lo subieron hacia un auto, de la misma manera que a su padre lo subieron aquel día, mientras él y su familia entraban del patio hacia la casa viendo y asombrándose  del desorden, de sus  cuadros de pequeños burgueses rotos y de sus sillones rajados que botaban el algodón interno como si  de espuma se tratase. Quién es, quiénes son, preguntaba atónito Víctor, aún sin percatarse que no existía más de una persona, ni mucho menos una persona desconocida. Con una voz que Víctor reconoció como fingida, disfrazada seguramente con un pañuelo, el sujeto le dijo que se callase y que hiciera caso, tirándolo enseguida a la parte de atrás de un vehículo.&lt;br /&gt; Los ojos vendado, la brusquedad y el vehículo mismo (o lo que podía sentir como vehículo), hacía a Víctor recordarse como aquel niño que lloraba a su padre desaparecido, era una reminiscencia que habría los puntos de la piel y del pasado. Muerto el valor y sin saber que su captor era el propio Sergio, su Sergio, lo recordó. Ya habían pasado cuatro años de la desaparición de su padre y su familia era una acérrima opositora de Pinochet, pero siempre en silencio, como el peor de los odios, pues no se arriesgarían a perder a otro, ni mucho menos a Víctor, que en ese  momento ya era el hombre de la casa. La plata del hogar la traía Víctor. Era un aprendiz de peluquero desde hacía un par de meses, no por la necesidad, sino por la atracción que sintió hacia su maestro, un hombre  que lo envolvió en el amor con la madurez de un cincuentón. Le enseñó los más delicados cortes de navaja, la temperatura perfecta de la toalla caliente, los movimientos de tijera y, entre todo lo del oficio, a amar, ha hacer el amor, a romperle el culo y a sudar como cerdo en la peluquería después del cierre de las cortinas. Le pagaba más de lo normal, y eso fue un error. Víctor era joven, tenía la energía de un toro y eso volvía loco a su maestro que todos los días quedaba rendido, botado en el suelo de su propio local, con el fornicado hoyo al aire. Eran días en que Víctor era muy bien recompensado. A veces era pagado con  el triple de lo correspondido, incluso en los días que Víctor tenía verdadero interés de penetrar muy fuertemente a su maestro, llegaba a llevarse todo el ingreso del día. Un jefe bien satisfecho, un empleado muy bien compensado, pensaba Víctor. Un día, mientras él ya era peluquero oficial, entró a la peluquería un tipo que hizo a Víctor enloquecer en imaginaciones, pensándose en la cama junto a él, con ese cabello largo, que pronto sería cortado por sus manos, tapándose su fino y esbelto cuerpo de peluquero; Víctor ya se transformaba con pensamientos ardientes en la Venus de Botticelli, en su Venus de Botticelli. Se apresuró a sacudir el pelo cortado sobre el asiento de la clientela, agarró la  chaqueta de  cuero del tipo y la colgó. Bien corto, le dijo. Un poco más largo arriba, agregó. Asintiendo con la cabeza, Víctor comenzó a lucirse con el mejor corte de pelo que haya hecho.  La forma de mover la muñeca parecía de un veterano, pero las miradas que le dirigía a través del espejo a aquel tipo, mostraban su edad precoz y fogosa. El que era su maestro y su amante, lo miraba sorprendido, pero a la vez rebosado en celo de cómo miraba al cliente, de cómo se mojaba por él. Víctor no se cansó de mirarle la polera apretada que dejaba dos preponderantes pectorales a la visión de cualquiera que estuviese en ese momento en la peluquería, buscando a la vez la correspondencia de esos ojos claros con los suyos.  Y luego de las tantas miradas que  urgía fueran correspondidas, el tipo levantó la cabeza y, mirando hacia el espejo, hacia ese mismo lugar que refleja la realidad y que une las miradas, le sonrió. Víctor recordaba la vergüenza que  le causó aquel momento, como a ese nerviosismo que le produjo a continuación y que hizo de su corte de cabello la calamidad más grande, lejos del privilegio que tenía pensado hacer. ¿Por qué esa vergüenza y esa culpa? le dijo, si esto se puede arreglar en un minuto; sólo pásame la navaja y rápame al cero ¿okey? Y Víctor sólo asentía. No se dirigieron más palabras esa vez, y desde el momento que salió por la puerta. &lt;br /&gt;El automóvil comenzó a moverse, sentía como la seguridad estaba desapareciendo junto con el día de su cumpleaños y empezó a gritar y a patalear. Qué pasó, le dijo esa misma falsa voz, ¿es que recién te vienes a dar cuenta de que esto es enserio? Y soltando una risa agregó: las personas no pueden escucharte desde a fuera, lo debiste haber pensado antes, escandalizarte antes, ahora sólo te queda pensar que te queda poco, Víctor. Cómo sabes mi nombre, hijo de puta. No sabes nada de mí. Ni si quieras sabes que pagarás por esto. No sabes quién es mi pareja, conchetumare. Cuando te pille te va a reventar el orto a punta de fierro. Pero el tipo sólo reía, respondiéndole que esto sólo era entre ellos, que no debía meter a huevones que se creyeran superhombres, ni mucho menos superhombres lame bolas como ese marica. Víctor sentía que esto se estaba poniendo mal. Víctor podía percatarse que se estaban alejando del asfalto liso y suave de la ciudad y que cada vez el auto comenzaba a forzarse y a acelerarse más. De un lado a otro se golpeaba la cabeza y de un lado a otro machucaba su cuerpo. Recordaba el nombre de su vida, de la persona que amaba hace años y que pensaba amar  siempre. Volvió a recordar esos días en que pensaba en el tipo de la chaqueta de cuero, esos días en que le sobraban días en su vida. Con claridad se mostró el día exacto cuando volvió a ver al tipo de chaqueta de cuero, ese que veía constantemente en el rostro de su jefe cada vez que follaban. Entró con el cabello un tanto menos corto que esa primera vez. Vestía jeans y una camisa un tanto informal, llevaba puestos unos jack sobre sus ojos, los que dejó sobre el mesón al sentarse. Estaba él y el jefe disponibles para el corte, pero el dedo índice dio como elegido y ganador a Víctor. Inmediatamente empezado el corte comenzaron a intercambiar palabras y sonrisas y no risas (en pleno coqueteo, esas son para los heterosexuales y no para los gay). Víctor era por lo menos  cinco o seis años más joven, aún así no fue  impedimento para atreverse e invitarlo a salir por la noche. Claro, no hay problema, ¿me pasas a buscar? Bien, ahí está mi dirección. Se paró, sacudió el resto de pelo que quedaba en  su hombro, pagó y se despidió. De lejos Víctor le preguntó su nombre. Sergio, me llamo Sergio. Lindo nombre murmuró Víctor. Eran buenos recuerdos que aliviaban superficialmente el miedo que sentía tirado en el suelo  de ese desconocido automóvil. Hola, soy yo, cómo estás, le dijo Víctor muy nervioso frente a la puerta. Eh, bien, gracias, pero quién eres. No supo que responderle, parecía un niño tonto en busca de aventuras anónimas. Pues yo, Víctor, el de la peluquería. Si tonto, si lo sé; te jugaba una broma. Salieron ocultamente por un par de días antes de besarse. Eran los tiempos que comunistas y maricones tenían algo en común. Por todos los medios periféricos (los oficiales hablaban de fútbol) circulaban noticas de varios gay acorralados por el plomo de los militares. Sabes lo de Marcos Fuentes, le preguntó luego de haber dado su primer real beso. Sergio se guardó su respuesta y ahogó su pasado. &lt;br /&gt;El automóvil frenó estrepitosamente. Víctor podía volver a sentir la curiosidad, la misma que sintió esos meses cuando su relación con Sergio ya era formalizada bajo la verdad de un secreto. Víctor le había contado de su relación de calentura y luego de interés con su jefe, de la vez de su primera vez, de sus fracasos y de la desaparición de su padre por  los militares;  pero Sergio permanecía en un anonimato presente y no muy bien conocido por Víctor. Nunca habló de su vida antes de l encuentro en la peluquería. De un día para otro la comunicación fue desapareciendo. Cada día Sergio se fue transformando en un ser distante y misterioso, en una persona que seguramente tenía tanto de que contar que no tuvo suficientes palabras para expresarse. Víctor comenzó a pensar que quizás Sergio ya estaba aburrido de la relación y de él especialmente, por lo que se arriesgó y, en un acto de desesperación y de poca ética para el amor, le habló sobre un ambicioso proyecto de vida que involucraba a ambos. &lt;br /&gt;- Bien, pero de dónde sacaremos el capital.&lt;br /&gt;- Recuerda que este culo se esforzó durante un buen periodo de tiempo.&lt;br /&gt;- Bien, pero no sé si será seguro.&lt;br /&gt;- No seas más maricón de lo que eres. Lo tengo planeado hace tiempo.&lt;br /&gt;-  Bien, pero ¿y nosotros? &lt;br /&gt;-  Pinochet no es eterno. En 15 años más podremos hasta casarnos, adoptar, hacer el amor  por las calles.&lt;br /&gt;Víctor guardó siempre en la memoria la risa irónica que dio fin a esa conversación. Sergio aceptó el trato, subió la cara, miró a Víctor en son de agradecimiento, pero aún así no se manifestó más allá de ese cruce de palabras. Los días siguieron igual. Víctor podía sentir un poco de esperanza gracias al proyecto que tenían juntos, sin embargo lo desesperaba la idea futura de que él fuera el que dejara de amar al otro. Dejar de amar no es lo malo, sino pensar que dejarás de amar a quien amas. Esta idea fue el calabozo de sus pensamientos, y cualquier cosa que hiciera  para no pensar en ella era inútil, y sabía que después de pensar tanto que una cosa es inútil, se pasa a un nivel donde se piensa que todo es estúpido, y Víctor no quería eso, por lo que  se decidió y, antes de arrepentirse y dejar de amar a Sergio estando con él, lo dejó. Fue la mejor decisión que podría haber tomado, pensó Víctor, además alguien que no habla no pide explicaciones. Sin embargo Víctor no duro ni siquiera un mes sin Sergio. Lo fue a buscar y, tras una larga explicación que no necesitó una causante, le pidió perdón por su acto. Y así siguieron juntos, entre el peor enemigo del ruido, entre los encuentros por la noche, entre los secretos de Sergio y entre ese trabajo que Víctor ya odiaba y que gatilló a concretar el proyecto antes de lo esperado. Llegó entonces el día que supuestamente cambiaría para mejor sus vidas: Víctor renunció entre los llantos de su jefe que pedía agritos por lo menos una última follada, por lo menos una última caricia. Los ahorros de Víctor alcanzaban para un par de años de arriendo de alguna habitación que sirviera de privacidad para sus encuentros, para poder gritar sin tener que taparse a la fuerza la boca uno al otro, para poder descansar de toda la mierda del sistema que los identificaba como ratas homosexuales. En esa habitación pasaron juntos días enteros. Conocieron ahí el amor verdadero. Incluso a Víctor ya no le importaba los misterios que podía tener Sergio en su vida; Sergio sonreía de vez en cuando y eso era lo único que le importaba a Víctor. Sergio llegó a vivir por completo en la habitación, pero Víctor aún vivía con el resto de su familia (había prometido, en nombre de su padre, que nunca reconocería frente de su familia su gusto por los hombres). Al pasar los meses, sabía que necesitaban encontrar trabajo para sostener la habitación secreta (tanto para los amigos como para el mismo arrendatario que aún pensaba que eran estudiantes), por lo que los dos buscaron empleo en un negocio de comida rápida quedando aceptados juntos. Vivian casi juntos y trabajaban totalmente juntos; era el paraíso para dos maricones bajo un régimen homofóbico, de corvos y fusiles. Un día (quizás por la felicidad) Sergio le dirigió la palabra (el error) a Víctor. Le contó todo lo que tenía que haberle contado antes, toda esa mierda que lo llevaba a lo más inferior del ser humano. Sergio era el asesino de su padre. Sergio recordaba muy bien ese día de la desaparición. Sergio sabía el lugar exacto donde estaba. Y justo en el momento que Víctor recordaba esos detalles, con la cabeza tapada y con un automóvil que se detenía, el extraño abre la puerta, lo toma del cuerpo y lo levanta. Víctor podía sentir que estaba sobre el hombro del extraño (Sergio) y que era llevado a algún lugar rodeado de la nada, del silencio, del mismo silencio de que fue prisionero Sergio hace años. Después de una volcanada de insultos que el extraño (Sergio)  reconocía como productos de la desesperación, Víctor fue bajado y puesto en el suelo, al lado de las osamentas de su padre desaparecido y que Sergio se las mostraba como regalo sorpresa de cumpleaños. Víctor sin darse cuenta al lado de qué (quién) estaba, comenzó a tirar patadas al aire como un ciego emborrachado. Después de cinco minutos nuevamente el silencio lo visitaba y supo que estaba solo, que el tipo extraño (Sergio)  ya no estaba. Víctor lloró en vida menos de lo que lloró en ese instante. Y nuevamente veía en la distancia los recuerdos de Sergio, esos largos años que pasaron separados por el asesinato de su padre. Veía el rostro de Sergio, años después, pidiéndole perdón y una misericordiosa segunda oportunidad; volvía a sentir aquellas horas de explicaciones acumuladas durante todo lo que había durado de relación. Pero luego se sobreponía el orgullo desgastado y llegaba el perdón hecho un beso y una caricia. Víctor había perdonado a Sergio y el amor fue  duro y sentimental, la mezcla perfecta que atornillaba sus cuerpos a las sábanas humedecidas por la compasión. Y de ahí en adelante eran recuerdos fuera de la peculiaridad que les había tocado vivir, hasta ese momento en que Víctor solitariamente yacía sobre el suelo  llorando, pero en retroceso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-6806669893873072850?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/6806669893873072850/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=6806669893873072850' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/6806669893873072850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/6806669893873072850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2009/11/machos-del-perdon.html' title='Machos del Perdón'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-7000145499360028794</id><published>2009-10-18T16:31:00.000-07:00</published><updated>2009-10-18T17:18:26.632-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='En Busca de la Calentura Perdida`'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>En Busca de la Calentura Perdida</title><content type='html'>El día 19 de agosto supe el secreto de mi amiga: le gustaban los niños. No sé por qué me lo dijo ni por qué de esa atracción. No soy quién para juzgarla. Claro, fue un secreto que me impactó, ella tiene treinta años, es una famosa escritora de cuentos infantiles, atractiva para cualquier hombre y para cualquier mujer, incluyéndome a mí. Me dijo que siempre había sentido esto, desde pequeña, de unos tres años, cuando ya sabía que el hombre se diferencia de la mujer por el hecho de que éste tiene pene y la mujer no. Me contó que ella creía que su atracción sexual se había quedado estancada, que el paso del tiempo había sido para ella y no para los gustos de su vagina. Me contó que  todo su  mundo gira alrededor de ellos, ayer, hoy y mañana, que ellos son la matriz de todas sus acciones y deseos, los claros y los ocultos, aquellos que tenía que disfrazar bajo la actuación y aquellos que liberaba a solas con ellos. Sus estudios de educación parvularia tuvieron un fin muy lejano a la vocación de enseñar letras, números, canciones, pero que, sin embargo, muy cercanos y  pendiente a enseñarles a amar mucho más allá de las caricias maternas, paternas o fraternas de las que estaban acostumbrados. Ella los llamaba sus Lechones, ella los recitaba, ella los entendía, ella los lloraba, ella los deseaba por noches completas, los soñaba y los sufría.  Sus tres  libros de de cuentos infantiles, “La dura y clara luna”, “¡Papito, abrázame!” y “El picaflor y la copa”, además de sus dos libros de poemas, “Canté, bailé y me cansé” y “Rimas y secretos de los dos”, siempre estuvieron basados poéticamente en ellos. Cada rima y cada narración reflejaban sus encuentros sexuales. Yo no sé mucho de literatura, ni muchos menos de  la infantil, pero la forma en como me lo dijo, me hacía pensar que cada trabajo terminado representaba su placer, su eyaculación orgásmica, su todo. Recuerdo años anteriores a su secreto, en las ocasiones  cuando me decía que estaba escribiendo un nuevo cuento o un nuevo poema, su rostro dejaba al descubierto el fantasma detrás de la máscara, conjugando la naturaleza del orgullo con la de penurias sulfuradas que con  uñas desesperan y ansían el escapar del sarcófago moral cavado  por la sociedad, pero claro, no sabía que tipo de fantasma era el que salía. Es cierto, en esos tiempos, cuando no sabía nada de ella, mis reacciones eran muy distintas; simplemente no sabía nada. Ese día 19 no supe como reaccionar. Ella era una mujer de arte y yo la simple amiga de una mujer de arte. Siempre temí a la ignorancia, pero nunca hice nada para vencerla, por lo que mi reacción sólo fue un “te comprendo”, bajo ese imperio de ignorancia que me hacía pensar que los tipos de personas como ella, podían ver mucho más allá, sea el ámbito que sea. Se me venían a la cabeza unas de las tantas frases que ella siempre repetía y que no las recordaba en su concretidad, sino sólo en su presencia. Ese 19 tuve que aprender a guardar secretos. Sabía que muchas veces no funciona solo tener el intento, pero tenía sobre mí el peso de la conciencia, y por suerte estaba de nuestro lado. En mis manos tenía su futuro, el venir de  la chica más bella que haya visto y que gracias a Dios era mi amiga, esa mujer que bajo esos ojos miel sobrepuestos en la llanura de su rostro moreno ocultaba un secreto que ahora sólo yo y ella sabíamos. Quise tomar un cigarrillo, quizás simbolizando el sello de nuestro pacto, cuando me tomó la mano y dijo que yo era a partir de ese momento su confianza y su otredad. Júramelo, me dijo. Te lo juro le dije. Júramelo, me repitió. Y yo le repetí, te lo juro.   &lt;br /&gt;A partir de ese día, fuimos inseparables. Ella se unió a mí como la mejor de las amigas y yo me uní a ella como la amiga que busca algo más que ser la receptora de todos sus secretos; mis intensiones eran claras, por lo menos para mí. Siempre había estado enamorada de ella y loca por ella, pero este amor no salía a flote (y nunca pensé que saldría), y desde ese día podía cruzarse en mi búsqueda de la felicidad cualquier cosa, incluso la sociedad, y no habría razón alguna para dejarla de amar ni mucho menos seguir viéndola como una amiga. Nuestros encuentros siempre se hacían después de su horario de trabajo, a eso de las cinco de la tarde. Sin embargo ella no sabía que para mí no empezaba a esa hora, sino mucho antes, en un horario intermitente, cuando ella salía al recreo con sus niños, de 9:30 a 9:45 am, de 11:15 a 11:30 am y luego a la una de la tarde, a  la salida, ese lapsus breve cuando ella salía a despedirse y a entregar (envidiosa, lo más seguro) a los Lechones a sus madres. Eran momentos apoteósicos, donde mi voyerismo, desde lejos y escondida detrás de un árbol, hervía mi sangre por ella.   De ahí en adelante ella se encerraba en su oficina a escribir hasta completar su horario y salir con dirección a mi casa. Ahí charlábamos de los niños, de sus cuerpos, de sus primeros instintos sexuales, de los suaves besos que le daban al saludar y al despedirse. A mí me gustaba ella, no los niños, aún así me encantaba excitarme en silencio al escuchar el arte erótico que  surgía de su voz al hablar de ellos. A mí me gustaba su motivada sensualidad y su dramatismo intelectual de cómo abordaba su sexualidad. Las conversaciones eran extendidas. Ella me leía, yo le leía, ella me escribía y yo le seguía leyendo. Yo le servía de todo, té, galletas, etc., y otras veces, por lo general los viernes, bebíamos algún destilado que le gustara, acompañándolo siempre de algún  picadillo. A ella le parecía increíble que tuviera de todo, mientras yo pensaba si supieras que todo ya estaba listo para ti, pero diciéndole que todas las tardes iba de compras, esquivando mi real respuesta, mi amor. En ocasiones íbamos a su casa y eso sí era un privilegio para mí. Me mostraba sus muñecas que guardaba de pequeña, algunos de sus libros favoritos, en ocasiones también veíamos las películas que la habían echo llorar una y otra vez. Ella me mostró sus secretos de vida. Un día me dijo que la acompañara a su habitación. De bajo de su cochón sacó un álbum de fotografía. Le dije qué era eso, a lo que respondió, susurrándome cerca, muy cerca de mi oreja, penetrando toda su calidez en mí, que eran las fotografías de los niños que habían sido sus amantes. Abrió el álbum, eran pocas las páginas, por lo que me imaginé habían sido pocos sus amantes. Exacto, eran cinco, y enseguida los conecté con sus cinco libros. Y claro, cada libro había sido escrito a partir de la experiencia, del su follaje con cada uno de esos niños. Los empezó a nombrar uno por uno. Recuerdo que el mayor, en el momento del sexo, tenía 4 años, mientras que el mayor tenía 7. La mayoría eran morenos, ojos cafés y el pelo rapado, el prototipo de niño de  jardines de la JUNJI. No voy a negar que al ver sus caras y al escucharle relatar cómo se había comportado en la cama, tenía envidia de esos niños: quería ser uno de ellos, añoraba estar en ese álbum. Me imaginé como en las fotos familiares de mi infancia, con la cara redonda adornada con una  cola de caballo, y ella relatando mi cuerpo de infante como si fuera el mejor que haya probado, hablando de mis nalgas pequeñas de algodón, hablando de ser ella yo y yo ella, fundidos bajo las sábanas de la alcoba de mi madre o cualquier otro mayor. No lo negaré. Pero la excitación que empecé a sentir en ese momento no fue suficiente para desviarme del nerviosismo que causó su pregunta: Ya sabes mi mayor secreto, ahora cuéntame el tuyo. Una volcanada de calor descendió por todo mi cuerpo, y era tan explícita que el frío comenzaba a vaciar enseguida los altos grados de mi pasión. Yo ya enloquecía por amor a ella, yo guardaba sus secretos, ella se había transformado en mi secreto. Comenzaba a querer vaciarse la confianza, pensaba que si somos amigas, si ella quiere mi amistad y yo algo más allá, por qué no decirle, si ya me había contado hasta su condena. Le conté que siempre había estado enamorada de ella y que desde los últimos tiempos desde que surgió de ella su secreto y se adentró en mí  sexo, éste estaba siendo casi incontrolable. Esperé algunas palabras de respuesta, pero sólo continuó mirando su álbum. Ahí fue el momento de reaccionar, me paré y le comencé a hablar de mi historia, la cual era la historia de ella también, le dije como ella me había empezado a gustar, a amar y luego a excitarme o más bien a calentarme, porque si hay que conceptualizar pasionalmente esta relación, esa  palabra debería ser Calentura. Quizás mi amor ya era calentura y no amor. Pero eso no lo sabía y ahora tampoco lo sé. No me importaba otra cosa en ese momento que solo contarle lo que sentía por ella. Luego un silencio. Luego un nerviosismo. Luego ella se paró y con la voz más baja me dijo que me fuera. Cayeron lágrimas sobre su alfombra y me fui. No tengo la certeza, pero pasaron semanas sin saber de ella. Gracias a Dios mi sufrimiento y mi vergüenza que provocó dicha declaración, fue encubierta por la llegada de mi madre y mi hermano menor a la casa por un par de meses. Se acercaba mi cumpleaños y ellos  solapaban las ganas de que ella estuviera aquí. La presencia de mi familia era el regreso de los valores que de pequeña me habían contextualizado en el mundo y  en la sociedad. Con ellos acá, el amor hacia esa mujer fue transformándose en la  evolución de la persona, de la hija y de la hermana, de mi sexo y de mi calentura. A ratos me quedaba  mirando a mi hermano menor, me decía a mí misma que a sus ocho años el podía estar siendo tentado por las suaves y tostadas manos de ella y que su pequeño pene podía estar siendo movido por esos  largos dedos. Cerraba los ojos y gritaba a mi conciencia.&lt;br /&gt;El día de mi cumpleaños había un par de amigos, mi madre y mi hermano. Cuando cantaban todos mi nombre y coreaban que mis años los cumpliera felices, sonó la música del celular, el timbre de los mensajes de textos. “Feliz cumpleaños. Me gustas” apareció en la pantalla, seguido de su nombre. Sin darme cuenta grité su nombre y todos callaron y explosionaron de la risa. Me preguntaron que por qué me cambiaba el nombre, miré a todos y reí, reí para disimular, pero mucho más por el mensaje. Cantaron nuevamente y todo fue normal. Esa noche en mi cama pensaba una y otra vez me gustas, le gusto, me gustas, le gusto, me gustas, le gusto, y así casi toda la noche. Al día siguiente fui al encuentro, o a crear un encuentro, crucé  calles, personas y amigos, sin pensar en ellos, solo en ella. Golpeé su puerta y me abrió. Nos sentamos en el sillón y le dije que había recibo su mensaje. ¿Y te gustó? me dijo arqueando sus preciosas cejas directamente hacia mis ojos. Sí, le respondí. Enseguida tomó mi mano y llegamos a su cuarto, como aquella vez que nos separamos. Lo que separa une, dicen. Me sentó en su cama. Con una voz muy salida de sus rojos y marcado labios empezó a leerme su cuento favorito. Podía sentir mis pezones en idas  de petrificarse. Enseguida lentamente desabrochó mi camisa blanca y posteriormente mi sostén. Estábamos las dos sin la mayor intención de ir a la vergüenza. Pasó su fina lengua alrededor de mi pezón izquierdo y paró. Me dijo mírame, tomo mi mentón y espolvoreo un poco de polo rojo en mis mejillas, y al terminar succionó  mi lengua en su boca. Yo no aguantaba más, mi familia estaba en segundo plano y sentía que se podía ir  a la misma mierda junto con sus recuerdos y sus valores.  Ponte esto, me dijo. Al ponérmelo, me di cuenta que era un bestón de jardín no tan  adecuado a mi cuerpo y veía como mis senos casi no se notaban por la presión. Luego tomó mi entrepierna, bajó mis jeans y hundió dos dedos en mi gruesa vagina que lloraba de esa palabra antes mencionada: calentura. Y ahora esto, pero no te subas el cierre, me dijo y me lanzó un pantalón oscuro. A través del cierre abierto, ella seguía hundiéndome sus dedos, pero ya no dos, sino tres. Yo tomaba su cabeza y la sacudía. Saqué su polera y admiré su barnizada piel, sus apolíneos pechos que se mezclaban con el verde  de sus ojos y las duras caderas que sobresalían en caída desde su cintura. Cuando ya la cima no podía estar más lejos que la sima y apunto de desbordarse sobre su cuerpo, ella tomó un máquina y rapó mi cabello, conmigo frente de ella y yo sin poder hacer nada gracias a los calambres vaginales que movían como sismo mis caderas. Cuando terminé, sentí que ella se fue en orgasmos múltiples fuera de de este mundo, fuera de la sociedad, fuera del sexo caprichoso impuesto por unos misérrimos valores familiares. Nos quedamos recostadas varios minutos sobre su cama, yo soñando y ella no lo sé. Supe en ese momento que no era involución, sino evolución.&lt;br /&gt;Los primeros días yo la visitaba y hacíamos el amor (en realidad sexo. Nunca me dijo te amo). Lo hacíamos rico, lo hacíamos suave, lo hacíamos sin prejuicio, lo hacíamos diario, por horas y horas. A veces ella era la profesora, a veces yo su alumno, a veces ella la madre, a veces yo el hijo, a veces ella la dueña, a veces yo un niño obediente y sometido. A veces ella acariciaba mi pelo y me llamaba su  Lechón. A las semanas, mi pelo había crecido un poco y  ella siempre en nuestros encuentros me peinaba hacia atrás con la partidura a un lado. Un día cuando me peinaba, me dijo que empezáramos a ir a mi casa. Me pillo de sorpresa, quizás ella no sabía que aún  estaba  mi familia, quizás no supo nada de mí en nuestra separación, en fin, lo decidí y le dije que bueno. Como me hubiese gustado ser hombre para decir que tuve cogones, y cogones de niño para ella, porque decir tuve ovarios firmes suena muy a mujer, a mujer madura. Así fue que al día siguiente la presenté a mi madre y a mí hermano. Nos sentamos los cuatro en el living y, claro, ella era mi amiga y no mi amante. Conversamos del trabajo de ella, del mío, de la vida de viuda de mi madre y de la no colegiatura de mi hermano a causa del viaje hasta acá. Mi madre le contaba las razones de su visita tan extendida a mi casa, y ella supo e hizo concordar las fechas, me miró y me dijo ¿por qué no me habías dicho de tu depresión? Su mirada era depredadora y  llamadora de atención. Sí, no me gusta molestar a mis amistades con mis problemas, le dije y ella me contestó que no sabía eso de mí. El saber que ella sabía que tuve que llamar a mi madre después de nuestra separación, por un lado me ponía nerviosa por el hecho de la confianza, de no haberle dicho lo que había pasado conmigo, pero a la vez me sentía tranquila y  proyectada, ya que ella se daría cuenta que esta persona realmente la amaba y que podía llegar hasta el punto de hacer venir  a su familia por el dolor del amor de ella. Enseguida ella cambió de tema y me dijo ¿Por qué nunca me dijiste que tenías un hermano menor? Y antes de contestarle, se acercó a él y acarició su rodilla suave y largamente, de la misma manera que lo hacía conmigo mientras yo estaba disfrazada de colegial. Rápidamente tomé a mi hermano en brazos y le dije que debíamos irnos.&lt;br /&gt;Los días que siguieron sus visitas a mi casa, siempre tenía que  encerrar a mi hermano en su habitación, y ella siempre me preguntaba  e intentaba llegar a él. Qué pasa contigo, le dije un día, yo te amo, no te das cuenta; el es mi hermano pequeño. Acaso no te vasta conmigo, me haz cortado el cabello, me haz disfrazado, me haz hecho poner un tete en la boca, decirte mamita y jugar con tu vagina como quien juega a las tacitas. Ella me respondió diciéndome que ya sabía de antes de la llegada de mi familia, en especial de mi hermano. No supe qué hacer, mi sexo había sido utilizado, roto, masacrado por el amor y  la calentura. Enseguida, con el dolor de mi corazón, le dije que se fuera. No podía creer que ella, el amor, el propósito de mis deseos y de vida, esa mujer intelectual, avanzada para esta sociedad, la mejor escritora de cuentos infantiles, me esté cambiando por mi hermano pequeño. Bajo la pasión, sabía que ella tenía razón, mi hermano tenía un pene pequeño, era varón, un lechón original y no una simple mujer madura que intentaba el juego de imitar. Al día siguiente fui yo misma a sacar los pasajes devuelta para mi madre y mi hermano. Debía sacarlos de mi casa, de mi calentura ahora echa un camino hacia el odio y, principal y definitivamente, de ella. Al llegar a mi casa encontré sobre la mesa de centro el álbum de ella, lo tomé y me observé una fotografía de mi hermano. Corrí hacia la pieza  y encontré a mi madre atada a la cama e inconsciente. No me importó más que a mi hermano y corrí a la pieza de mi madre, abrí la puerta y nada, no había nadie, busqué por toda la casa. No tiene sentido, grité y salí hacia su casa. Debía llegar antes de lo que no quería pensar. Nuevamente era una mujer loca corriendo por la calle, y ahora no sólo por el amor, sino por el odio también. Abría la reja, entré por el patio, aceleradamente entré y sobre su mesa de centro había un borrador de unas tres líneas, y fue en ese momento que me di cuenta que todo ya estaba hecho, que mi amor ya estaba roto, y por mi hermano además. Supe que ese era el cuento de dos amantes, uno mi hermano y la otra ella, esa  mujer de vida y de sexo. Con valor leí el párrafo final:&lt;br /&gt;“Todos ya sabía que la hermana dragón ya moría a causa del pequeño hermano dragón, y fue por esto que todas esas personas que fueron acusadas por el pueblo de hacer el mal a sus habitantes, fueron en busca del hermano…”&lt;br /&gt;Empecé a caminar por el pasillo, podía sentir el llanto de mi hermano y el quejido reminiscente de ella.&lt;br /&gt;“Al encontrarse con el pequeño hermano dragón, todos le contaron que necesitaban llevárselo al pueblo, ya que su hermana moría a causa de su alejamiento. El dragoncillo pensó: estas son las personas maltratadas por las mismas personas que me exiliaron del pueblo. Entonces quiere decir que ellos están de mi lado, pensó el pequeño dragón.”&lt;br /&gt;Abrí la puerta, ella estaba desnuda y con los ojos vendados y haciendo danzar su cuerpo sobre mi hermano que, recostado de espalda sobre la cama, tenía los pantalones a la rodilla y una lluvia de llanto sobre su rostro que cegaba al silencio. No vi más. Fui con el sufrimiento en mis pies hacia la cocina, saqué un cuchillo, fui a la pieza y lo enterré. &lt;br /&gt;“Lo que no sabía el pequeño hermano dragón, era que esa gente realmente era la responsable de su desgracia. Pobre dragoncillo, fue muerto a palos por los malvados pueblerinos”                                                                 &lt;br /&gt;Hoy en día, con el odio de mi madre sobre mis hombros, me dedico a buscar por todo el mundo a esa escritora que aún amo con todo el amor y con todo el sexo que existe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-7000145499360028794?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/7000145499360028794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=7000145499360028794' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/7000145499360028794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/7000145499360028794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2009/10/en-busca-de-la-calentura-perdida.html' title='En Busca de la Calentura Perdida'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-4971436524140143350</id><published>2009-03-11T13:57:00.000-07:00</published><updated>2009-03-11T14:00:32.893-07:00</updated><title type='text'>Dr. Stevenson</title><content type='html'>Así fue como el actor más reconocido y  que todos amaban se enamoró y dio muerte a un comandante nostálgico del arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera escena.  (Voz) Así fue como él se enamoró de ella (se abre el telón). Escena  final. No pudiste contraer  el choro, Conchetumare, mujer de mierda. Y acá atrás me siento ahora para lloran y en el fondo reírme de tu sangre, la puta sangre que en mala hora existió y lo que existe debe morir (mete la mano en su bolsillo y comienza a caminar). Pero en un momento del monólogo mi voz tumbó y millones de bestias patearon mi pecho aplastando mi voz y dejó al público que presenciaba  desesperados por buscar el desenlace de la obra, el final, ese que a veces cuesta encontrar cuando estás bajo el poder de la inspiración de una sencilla y blanca puta hoja de cuaderno, con ganas de más. Callé y la gente pensaba que todo estaba planeado, que todo era parte de este espectáculo. Quizás mi vida fuera tan creíble sobre un escenario o quizás mi vida era tan falsa como una obra de arte. Debía continuar, sabía, pero su cara estaba ahí mirándome como todos en esa sala, pero algo decía que él se diferenciaba. Mojaba sus labios expectantes para saborear  el comienzo de mi palabra, de mi voz. Y era cierto, su estado de bella atención era por mí. Yo era el que tenía la situación en las manos. Podía hacerlo inclusive hasta marchar del salón por aburrimiento, pero obvio que esa no era me mi intensión. El papel estudiado decía que yo debía acercarme a mi compañera y comerle la garganta mientras la follaba entre la sangre y el semen artificial. Pero se iría del salón por celos, más que más la gente con el traje que usa no comprende qué es arte y qué es realidad, además  gente como la suya a matado gente como la mía. Continuaba en silencio. Enseguida dije creo, creo que todos ya me miran con algo de rareza, pero yo sé que mi actuación ha sido excelente, por algo sus caras, por algo sus pestañeos inhóspitos por la catarsis que yo y  mi actuación les produce. Seguí actuando al pie del guión.  Tu sangre ahora será mi confort ¡y que me castiguen mis amores! Que yo no me arrepiento de haberte amado y de estar odiándote con una verga de las que te gustaban. Yo no me confundiré, soy centrado y sé que eso te gustaba, por eso te lo digo. Me escuchaste, por eso te lo digo ¿No me escuchas? ¿No me escuchas?  Y repetí nuevamente en mí, muy dentro, ¿no me escuchas?, estoy acá actuando, ¿no escuchas que el sonido del texto que dirijo al público en general es pata ti solamente? Vi a los auditores prepararse mentalmente para  la parte que ellos sabían que venía: el sexo entre sangre y semen artificial. Algunos cruzaron las piernas y los que ya las tenían cruzadas las cambiaron, también escuché toser a un par para bajar la saliva que les producía el cerebro por la atención proyectiva que imaginaban e incluso vi salir a dos niños del salón empujados por sus madres. Yo me preguntaba, esto es arte, esto es sólo una obra de teatro, si yo me follo a esta mujer aquella folladura es falsa, ella es una actriz y yo soy un actor, el mejor de todos y todos me aman. Subí sobre mi compañera y escuché el eco de alguien hablando, allí, ungido en el público, cerca de él. Besé a mi compañera y dirigí la mirada hacia allá. Lo vi con el corazón, su firme barbilla afeitada era rociada con una de sus santas lágrimas que estaban siendo  salvaguardadas en un pañuelo roza. Supe algo y sospeché. Miré a su lado, y el asiento estaba vacío, miré hacia la salida y alcancé a presenciar la desaparición del cuerpo de una mujer. Pude sentir el perfume femenino  que pasaba por sus ojos emocionados. Los celos me carcomieron la piel y antes que penetrara a mi compañera y mezclara la sangre con el semen artificial, mezclé la sangre con mis lágrimas. Me alejé del público, de la escena, de la obra, de la ficción. Mi velocidad movió con furia el telón y reforzaba su caída. Cinco minutos después, la gente salía sin entender nada. Yo esperaba a mi amado en la puerta con un cuchillo de tras de mí. Me acerqué cuando salía. Comencé a ver varias medallas, vi un  par de águilas sobre su pecho, era como un caparazón de orgullo y valor.  Frente de mí, me acordé del guión dejado en el olvido. (Se baja del cuerpo después del sexo) Perdóname, pero un engaño así no te lo podía dejar pasar. Ahora soy yo sobre ti, ahora estás tú como perro obedeciéndome con los ojos cerrados. Maldice a tu madre por haberte parido, bendice a tu madre por haber sido prostituta, razón por la cual naciste y te condenaste a estar bajo mi cuchillo (saca el cuchillo de su bolsillo y pasa el filo lentamente por la garganta). No siento placer alguno, por si lo quieres saber. Yo te amo, pero debía hacerlo. No pediré perdón ni me suicidaré. Así es el amor. Así es el amor, así es el amor, le dije, pero él no entendía nada. Sabía que yo era el actor, el creador de mentiras que gente estúpida acepta al punto de llorar. No te pediré perdón, le dije, ni me suicidaré. Él seguía sin entender nada. Así es el amor, le dije enterrando mi cuchillo por entre la tercera y cuarta costilla hasta sentir el órgano que él me destrozó. Así es el amor, no hay que sentir, sólo hay que actuar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-4971436524140143350?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/4971436524140143350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=4971436524140143350' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/4971436524140143350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/4971436524140143350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2009/03/dr-stevenson.html' title='Dr. Stevenson'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-707824200748792662</id><published>2009-02-13T20:12:00.000-08:00</published><updated>2009-02-13T21:11:22.157-08:00</updated><title type='text'>Por favor, cuéntame</title><content type='html'>Eran las diez de la noche y llevábamos más de dos horas incrustados en  la congelante brisa de una noche de verano esperando a Chinoy. Jadranka y yo y ya era como mucho. Son  los gustos que se dan los soportables y placenteros artistas Chilenos, pensé. Cerré y abrí los ojos y subía Chinoy al escenario y Nuevamente cerré y abrí los ojos y llevaba  casi una hora y media tocando y el deseo que tenía era el de sacarme la clásica foto con él, con el  artista de turno, el que la rompe en los pendrives de todos. Sin lugar a dudas era un lujo estar escuchándolo a tres metros. Cerré los ojos y me dediqué a corear en voz alta y explosiva aquellos temas que se transformaban en recuerdos, impulsos y deseos. Apetecía que el momento no terminara, pero que por ningún motivo fuera eterno. Debía ser larguísimo y no inmortal y que pudiera elegir el momento en que callara y bajara del escenario Chinoy. Así, el final se acercaba y todos gritaban otra y todos añoraban ese tema y todos aplaudían de pie el son alentador que daría paso al añorado tema que todos  aprovecharían a ojos cerrados, con la catarsis al extremo. Protocolo pensaba yo y miraba de reojo a Jadranka. “No empañemos el agua” empezó a sonar, saqué un cigarro junto con el encendedor y empecé a botar el humo motivadamente rumbo al éxtasis. Al finalizar fuimos a tomar asiento con Jadranka para servirnos algo. Ella un té y yo un café. Acompañamos las aguas con sabor a té y café con chaparritas las cuales en cada mascada emitían raras señales de vapor. Sudaba mi frente. Volví a botar humo. Veía como Jadranka tomaba lentamente su café mientras yo pedía otro café. Al llevar la mitad del tercero detuve la mirada en ella. Qué pasa me dijo. No, nada, le respondí. Entonces, por qué esa mirada, me dijo con una sonrisa dudosamente asustada. Entonces no aguanté más y tuve que decirle mi duda, mi necesidad, mi paridora de nervios y mi asesina de ego sabelotodo: ¿Qué fue lo que hiciste en Croacia? Cuéntame la verdad ¿Cuántos fueron? ¿Qué hombre? ¿Qué mujer? ¿Qué niño? Mientras salía el artista posterior a Chinoy, me respondió prendiendo un cigarrillo rojo camuflado entre en sus labios: Ocho, fueron ocho, ocho y nada más. Me aterré y dije gracias, mi amor, gracias. La cuenta por favor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-707824200748792662?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/707824200748792662/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=707824200748792662' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/707824200748792662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/707824200748792662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2009/02/por-favor-cuentame.html' title='Por favor, cuéntame'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-104279136563734877</id><published>2008-11-29T19:33:00.001-08:00</published><updated>2008-11-29T19:34:01.370-08:00</updated><title type='text'>VIVAN</title><content type='html'>Vivan los muertos padres que sin querer&lt;br /&gt;La seca tierra vivan nos dejaron&lt;br /&gt;y nombres de mis árboles truncados, &lt;br /&gt;con cuervos pasajeros devoraron.&lt;br /&gt;Pero somos espejos, carne cruda,&lt;br /&gt;las voces incompletas que nos llegan.&lt;br /&gt;Queremos adornarles con las flores&lt;br /&gt;nuestras tibias imágenes de ayer&lt;br /&gt;sin saber si ocupamos sus nostalgias&lt;br /&gt;y pesares, envidias y más madres.&lt;br /&gt;Con cavilar la sangre por las noches&lt;br /&gt;no aseguramos nada, ni las penas.&lt;br /&gt;La conversión está sobre las tablas&lt;br /&gt;que a oscuras ya los guardan de nosotros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-104279136563734877?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/104279136563734877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=104279136563734877' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/104279136563734877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/104279136563734877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/11/vivan.html' title='VIVAN'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-1271592395993795407</id><published>2008-11-25T20:45:00.001-08:00</published><updated>2008-11-25T20:45:20.075-08:00</updated><title type='text'>MI FLOR</title><content type='html'>Hay estúpidas flores que oscurecen&lt;br /&gt;las praderas que buscan sus hombres&lt;br /&gt;escupiendo en los viajes que yaceremos,&lt;br /&gt; como las hay bien ciegas, transparentes&lt;br /&gt;al verso del cantar, a los oídos&lt;br /&gt;del rebramante mar y las quebradas.&lt;br /&gt;Yo me quedo con la flor desahuciada&lt;br /&gt;que pide un grito a los versos sangrantes &lt;br /&gt;un llanto sin los fondos, sin los ecos,&lt;br /&gt;la flor del escorpión en los otoños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-1271592395993795407?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/1271592395993795407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=1271592395993795407' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/1271592395993795407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/1271592395993795407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/11/mi-flor.html' title='MI FLOR'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-7263985258686373175</id><published>2008-11-25T20:33:00.001-08:00</published><updated>2008-11-25T20:33:44.385-08:00</updated><title type='text'>Sones</title><content type='html'>Miles son los soles que hemos comido en nuestras vidas&lt;br /&gt;y tres son solo el motor  rodante de nuestra luna&lt;br /&gt;que oscurece la timidez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-7263985258686373175?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/7263985258686373175/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=7263985258686373175' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/7263985258686373175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/7263985258686373175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/11/sones.html' title='Sones'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-1708900784021505740</id><published>2008-11-22T16:50:00.000-08:00</published><updated>2008-11-22T16:51:52.853-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tres palos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='soudade19'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>TrEs  PaLoS</title><content type='html'>Mujer. La madre despertó una hora después de lo que debía y hacía habitualmente. Motivos. El reloj había desaparecido en extrañas circunstancias. Saltó con rapidez hacia su ropa. Puso sus zapatos al revés; se los sacó y los cambio de pies. Mi cara, por dios. Metió el cepillo el cepillo en su boca y comenzó a moverlo, mientras tanto ponía el hervidor y una mitad de pan a tostar. Mierda, no está la tostadora, y se le caía la espuma de la boca al piso. En dos minutos después ya estaba lista. Quiso sentarse por diez segundo en su living, por lo que se paró en el lugar vacío donde debería haber estado éste. Lloró. Ayúdame por favor, sálvalo y tomó su cartera desteñida de los 90. Al abrir la puerta, estaba frente  a frente con el mostro de su hijo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-1708900784021505740?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/1708900784021505740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=1708900784021505740' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/1708900784021505740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/1708900784021505740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/11/tres-palos.html' title='TrEs  PaLoS'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-6848552366260354921</id><published>2008-11-22T09:51:00.000-08:00</published><updated>2008-11-22T10:08:47.578-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lillo y El Fumador'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='soudade19'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='to'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trabajo'/><title type='text'>Lillo y El Fumador</title><content type='html'>Dilucidar la isotopía(1) de un texto siempre es útil a la hora del análisis, mejor aún si esta abarca más de uno. El cuadro isotópico inferido nos mostrará la constante general que el autor, intencional o no, dio a la obra y así mostrar la ley estructural del texto. Es así como en El Fumador y otros relatos nos aparecen diez relatos que traen consigo, no sólo una isotopía que se intentará dilucidar, sino que también una serie de conexiones, relaciones y diálogos intertextuales (2) que nunca dejan de ser interesante  a la hora de reforzar el resultado y de rescatar algo significativo de un texto del que no se tienen muchas referencias, por no decir ninguna, del tipo que sea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La metodología que se usará será la extracción de fragmentos representativos de tópicos comunes a los diez relatos, que serán seguidos de comentarios, para luego análisis libre de los campos semánticos (3), formulando categorías y una ley estructural del texto. Para el reforzamiento del resultado, sea cual sea, se realizarán análisis de las posibles uniones que existan, más allá del propósito central del trabajo, entre los relatos, llámense conexiones semánticas o intertextualidades (paratexualidad (4) e hipertextualidad (5)), etc. Es necesario explicar que los títulos se nombrarán como R más un número que es el orden correspondiente a la aparición del relato en el texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fumador y otros relatos (Mondadori, Santiago de Chile, 2008) consta de 10 títulos (Hielo, El fumador, La felicidad, No era mi tipo, Cita, 40 caballos, Nunca he estado en Katmandú, Vida de una cachorro, Diente de león y El último cuento). Las relaciones a lo largo de los relatos del texto siempre están marcadas por el elemento interpersonal formado por relaciones desamorosas. En R2, por ejemplo, al comienzo encontramos: “Con mi mujer estábamos pasando por un periodo difícil y no sabía si nuestro matrimonio iba a seguir” (p23). En R1 encontramos la misma situación pero de una manera  menos cabal: “subimos a una micro. En la casa llegamos derecho al dormitorio y sin sacarnos la ropa nos tendimos en la cama y vimos la televisión sin volumen. Yo me quedé dormido primero.” (p18). Mientras que en R3 la relación establece una pacigüedad del conflicto, pero que concatena  a otros tipos de situaciones: “Hablo de mi mujer y yo; ninguno de los dos  tenía trabajo y estábamos acostados todo el día.” (p41) Se estructura así la relación interpersonal de RI, R2 Y R3 linealmente, siendo su esqueleto dos protagonistas quienes se relacionan de forma amorosa. La reiteración de este tipo de relación se establece nuevamente en R10: “- ¿Cuántos años hace?- preguntó Julia-. Desapareces de la noche a la mañana y al poco tiempo estás viviendo con otra mujer y yo me tengo que quedar con los chicos” (p125). Podemos dilucidar  en los primeros relatos la tendencia  a la separación, mientras que en R10 se muestra el paso de un cierto tiempo desaprovechado que no hace nada más que volver al conflicto en dicho relato. Sin embargo especifiqué lo de relación amorosa, ya que la relación se muestra como una macro constante en el texto. Sigamos viendo las relaciones entre dos personajes como únicos o centrales en los relatos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En R5 se muestra el conflicto madre-hijo: “comenzó en un café del centro, un domingo en la tarde. Pero comenzó unos días antes, como una llamada que recibí en el colegio donde trabajaba. Era una mujer que decía ser mi madre, algo tan sorpresivo como ridículo” (p67). Al igual que en R10, existe el personaje ausente que decide volver; en este caso es la madre,  la cual sólo escucha un “tú nunca exististe” (p72). En R7 el  conflicto es padre-hijo: “Pensé en los años que estaba viniendo, y si la memoria no me fallaba eran más de quince años desde el día en que con mi hermana lo trajimos porque era difícil aguantarlo, hacerlo compartir con nuestras familias, oírlo quejarse en las noches como si se fuera a morir.” (p93) La ausencia se da como deseo y es el elemento que origina el conflicto al punto del aborrecimiento: “No era verdad, dejé de fumar porque en las mañanas estaba diez minutos tosiendo. No entendí por qué a mi padre no le podía contar esa pequeña historia, tal vez menoscababa el poco entendimiento que le quedaba o, lo que era más probable, no me interesaba relacionar nada mío con él excepto lo necesario, eso que aún nos convertía en familiares. ” (p93). Este tipo de relación sigue en R9, donde  los estratos agenciales se invierten, siendo el padre generador del conflicto: “Se hablaba tanto de lo que les sucedía adentro a los violadores. Yo lo odié muchas veces, porque aunque mi madre trató de taparlo lo supe igual. Me avergoncé de él, quise que nunca más volviera vivir con nosotros porque a lo mejor era cierto que era un sidoso.” (p119). También existe la ausencia, como en R5. En otras palabras, en este último es la madre quien decide volver, mientras que en R9 es el padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos tres relatos notamos un periodo de ausencia (R5), una necesidad de ausencia (R7) y una vuelta a la primera (R9).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De una manera más débil encontramos en R6 conflicto padre- hijo: ”A su modo, Cecilia me convirtió en hombre mucho más de lo que hizo mi padre con sus clases de boxeo o llevándome cada tarde al gimnasio.” (p84).  En el fragmento aparece una configuración lineal reversible, en donde se contrasta lo femenino/masculino, llevando la primera a concretizar a la segunda. Con respecto a lo interpersonal, el drama no es igual que en R7, pero se debe considerar como el relato anterior, no sólo por el orden establecido en todo el texto, sino por el paso a un  “deseo de quebramiento de las relaciones” que posee el personaje de R7. Mismo deseo, pero justificado, tiene el personaje de R4, que además marca el inicio dentro de la estructura de El Fumador y otros relatos, del conflicto padre e hijo como también madre-hijo: “De un día para otro dejamos de ir, como si la deuda de nuestra esposa y madre estuviera pagada […] Desde aquella vez no he sabido más de él y no me importa demasiado.” (p61).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera encontramos campos semánticos que son claros a la hora de resolver una lectura del texto. Por ejemplo tenemos “periodo difícil”, “desapareces” (dirigiéndose a un tú), “oírlo quejarse”, “difícil aguantarlo”, “ninguno”, “no me interesaba”, “violadores”, “no me importa demasiado”, “menoscababa”, las cuales surgen como elemento fundamental en la conformación de lo citado. Si debemos darle una cierta categoría, sería adecuada la de INSENSIBILIDAD. Aún así sería apresurado dogmatizar a esta, por lo que debemos descubrir más categorías.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas relaciones se presentan entrelazadas con el tópico que sería La Muerte. En R1 lo encontramos sin producir algún giro en la tensión que  causan los protagonistas. Esto se refleja en las siguientes dos citas: “Murió pasadas las cuatro. Con mi mujer lloramos en silencio y después le acercamos un espejo a la boca.” (p14) y en “-Me olvidé que tu mamá había muerto” (p16). No así se muestra en R4: “Yo sabía el resto de la historia […], pero esa vez fallé. Dejé de mirarme las manos cuando mi tía levanta el florero para descargarlo en la cabeza de mamá. […] Cualquier vida cambia con una suceso como ese, nadie queda indiferente porque nadie o casi nadie presencia el asesinato de su madre.” (p59) la muerte aparece de forma violenta, muy diferente a R1 en donde la muerte pasa desapercibida por los protagonistas, al extremo de olvidarla. Tómese en cuenta que en este último el personaje en cuestión es una anciana, mientras que en el otro es una mujer de un poco más de 40 años. También hay que extraer que en R4  el conflicto familiar llega a la violencia, la cual es el conducto por donde pasa R6, relato que retoma, luego de un pequeño receso en R5, el tópico visto: “Ahí estaba el Campeón, solo, como siempre lo había visto. Me acordé de su imagen en el camarín, sentado en la camilla con algodones en la nariz, y pensé en los motivos que tuvo para asesinar a Cecilia […]” (p88). De igual manera que en R4, R6 lleva el conflicto a la violencia en un relato donde la historia se construye en torno al boxeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el tópico es tomado de otra manera también, considerándolo como efecto proyectivo y no-concretizante de ciertas patologías mortales. Por ejemplo en R8: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La muchacha se despidió, pero antes de cerrar la puerta, dijo:&lt;br /&gt;¿Te importaría saber algo?&lt;br /&gt;No, dime.&lt;br /&gt;Tengo sida. Ahora tú lo llevas. –Corrió hasta la casa y desapareció.” (p107)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sida es el puente conector para R8 y R9. En este último, planteado en un fragmento  citado anteriormente, se asimila al violador con un sidoso. Estas conexiones no son ajenas, por lo que hemos ido citando y relacionando. Pero las explicaré a continuación de los siguientes ejemplos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En R2: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Madrid se pasó la mano por los bigotes, y dijo:&lt;br /&gt;Me estoy muriendo. –No dije nada-. Un escritor se está muriendo y tú no dices nada […] Cáncer, […] los doctores me dieron seis meses y llevo tres.” (p35)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo sucede en R10: “Cachorro sentía que se iniciaba una conversación banal porque ninguna palabrería suelta podía reemplazar a una frase tan contundente como: &lt;&lt;No me quedan ni seis meses  mujer, el cáncer me está comiendo vivo&gt;&gt;.” (p123). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo el elemento del tópico aparece directamente y se concretiza, como también no resuelve. De la primera forma pertenecen R1, R4 y R6, y de la otra, R2 y R8, siendo el cáncer el elemento repetitivo, por lo que debe relacionar a estos dos relatos con R1 que, como dijimos, se concretiza en: “El jueves mamá no pudo más. Los pies se le amontonaron y perdió la conciencia. Vino el médico y dijo que era normal, que después de algunos meses de buena cara al final el cáncer muestra la auténtica.” (p11)&lt;br /&gt;Son cinco los elementos que, configurando parte importante en la trama de los relatos, conducen a la muerte. Un asesinato (R4), cuatro enfermedades terminales (RI, R2, R6 Y R8). Aún así la tragedia que causa una enfermedad no queda ausente en R3, el cual no presenta el tópico; veamos los siguientes fragmentos: “el chico me tomó de la mano y me sacó de la pieza […]  sentí el frío del pasillo y me acordé de mi casa al tiempo que sentía chirriar las prótesis”  (p47) y “junto al pequeño escritorio quedaron las prótesis igual que las armas después de la batalla” (p48). Tanto las enfermedades y las discapacidades conllevan desgracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte es mostrada también como sus símiles simbólicos como sombra y  oscuridad, que provoca desconocimiento y miedo. Esto se refleja como marca reiterativa en R8: “De pronto, al frenar una curva, una sombra salió de la nada y se puso en el camino” (p102); “… hasta que irrumpió una figura vestida de negro.” (p103);&lt;br /&gt; “Oyó el grito a su espalda. Una sombra estaba parada junto a  la camioneta, desgarbada […]- Tiene una ayudita- habló la sombra.” (p108). Hay que resaltar el carácter prosopopéyico de lo oscuro o la sombra, que sirve como instalación de diálogos con el protagonista, tales como “habló la sombra” (p108) y “le preguntó a la sombra” (p102). En R10  se presenta en  “caminó hasta que oyó unos pasos atrás, dio vuelta la cabeza y vio una cabeza arropada. Se acercó a él, pero no llegó a tocarlo” (p130). Este fragmento da a conocer que la serie de relatos comienzan con el cáncer y termina en la sombra; produciendo una suerte de hermetismo temático el cual, a esta altura, se muestra como elemento básico. Además tomemos  en cuenta que tanto R8 como R10, forman parte de los relatos en que “la muerte” no alcanza su finalidad, lo cual se puede traducir en una cierta cacería hacia sus respectivos protagonistas protagonista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos una muerte expuesta (concretizada y no-concretizada) en el texto directamente, como también una simbolizada. Con esta pequeña estructura, estamos capaces de extraer algún campo semántico. Antes que todo se debe aclarar que el tópico no se establecerá como eje semántico, por su carácter explícito en este trabajo. Resaltan de los fragmentos seleccionados: “y desapareció”, “llorar”, “silencio”, “me olvidé”, “cerrar la puerta”, “conversación banal”, “me olvidé”, “frío”, y otras. Al igual que la categoría anterior, insensibilidad, acá encontramos la apatía hacia la situación mortal, un desengaño del ser “querido”. El sema compartido debe ser relacionado con la situación que provoca el tópico, por lo que INCOMPRENSIÓN, recaería en esta oportunidad. Ejemplifiquemos con una cita anterior: “Tengo sida. Ahora tú lo llevas”.&lt;br /&gt;También resultaría conveniente dar cuenta de una categoría en el elemento más reiterativo en la serie: televisor. Algunos ejemplos más detallados en R1 por ser este el primero de la serie y por cumplir muchas veces la función de determinar lo que puede  acontecer la tendencia semántica en los siguientes relatos: “Acostados, prendí la televisión. La miramos con el volumen cas al mínimo, haciendo zapping todo el rato”  enseguida “Mamá se quejaba con la boca cerrada, sin palabras igual que la televisión” (pp12), también en “pensé que la televisión sin volumen no mostraba los velorios” (p17) y “en la casa llegamos derecho al dormitorio y sin sacarnos la ropa nos tendimos en la cama y vimos televisión sin volumen” (p18). La primera cita muestra al televisor como propósito del no sostener el coito.  Mientras que la última, refleja la falta de diálogo que conlleva la televisión, como lo expusimos en las relaciones interpersonales en un principio, más  si se desarrolla en momentos como  un funeral.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora veamos algunos fragmentos de la  infinidad que existen señalando al televisor, para luego inferir una nueva categoría: “Al llegar se desvestía rápido dejándome con la televisión prendida” (R2, p23), “Lo único que nos negamos a vender fue el televisor” (R3,p41), “Me pasó el cuchillo e intenté acordarme como lo había visto hacer en la televisión” (R3,p45), “Puso su mano en la cabeza de él y le revolvió el poco pelo que le quedaba, como lo había visto hacer en las viejas películas de la televisión” (R4,p58), “y se oían voces que no podía ser más que de un televisor” (R5,p69), “La televisión seguía sonando en alguna parte” (R5,p71), “Los combates eran cada vez más espaciado y al final terminé viéndolos por televisión” (R6,p85), “sacamos a mi padre de allí y dimos unas vueltas alrededor de la plaza antes de dejarlo en su cama con el televisor prendido” (R7,p92), “estaba con la amante una hora y veían televisión” (R8,p100), “Ingresaron a un pub, un sitio en donde él había estado algunas veces con su amante; un lugar poco iluminado, con la música algo fuerte y una pantalla gigante” (R8,p104), “&lt;&lt;En las películas no mienten&gt;&gt;” (R9,p113), “Prefería la televisión, decía que los libros le aburrían” (R10,p126), “Era la escena de una película sobre una pareja madura, Bergman quizá” (R10,p129). Ordenemos. La televisión es lo primordial, la escusa, la incomunicación, lo preferido, el pasatiempo de los amantes, la constante, el detalle. La televisión muestra un sinfín de significados, a primera vista. Pero hay que tomar en cuenta que el propósito no es ese, la polivalencia, sino resaltar la importancia que cumple el televisor a lo largo de toda la serie, por lo que el televisor mudo, en silencio, visto por largas horas, determina una especie de constante en los relatos siguientes para el  televisor. En otras, si caracterizamos el elemento repetitivo televisor según R1 y la función que cumple en la serie, podríamos marcarlo como INCOMUNICACIÓN.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Plano del paratexto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, hace falta trabajar sobre las conexiones de los relatos, como ocurrió con el elemento reciente, para reforzar nuestro resultado de la estructura textual.&lt;br /&gt;Si consideramos las categorías establecidas de INSENSIBILIDAD, INCOMPRENSIÓN e INCOMUNICACIÓN parece abordar una antítesis el paratexto La Felicidad (R3), por lo que si no existe una paratextualidad coherente, estaríamos frente a una posible ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En este texto topamos reiteradas veces con la palabra cumpleaños que, semánticamente, designa alegría. Ahora bien, primeramente se hace apto ver la conexión con los otros relatos que también portan la palabra. Por ejemplo en R4 el peso semántico de cumpleaños queda a obsoleto en el siguiente fragmento: “ahí estábamos los cuatro, los que en cada cumpleaños nos sentábamos en la misma mesa y decíamos las mismas cosas, desgranábamos los mismos comentarios baratos, esos que acompañan la mayoría de las celebraciones” (p57). También, y con una idea de contraste, en R6: “De lo que vi recuerdo a  dos mujeres con una torta en la mano cantándole cumpleaños feliz a un hombre que le corrían gruesas lágrimas por las mejillas” (p87). De igual manera ocurre en R7: “La última vez [que pasearon] fue hace un par de años, cuando con mi hermana decidimos celebrar su cumpleaños en el centro. En verdad no fue el día del cumpleaños, sino el domingo siguiente o el anterior, no me acuerdo” (p32). Por lo tanto en R4 y R7 se refuta la idea paratextual de felicidad en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agréguese también la paratextualidad existente entre el sema detrás de cumpleaños y los paratextos, los cuales portan negación: No era mi tipo y Nunca he estado en katmadú.        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvamos a R3. La situación de este relato se constituye, primero en un hogar fragmentado, en donde sólo celebran 3 personas: “Miré la pieza, pero en ninguna parte descubrí algún objeto que indicara la existencia de un dueño de casa. Ni ropa ni fotografías ni esos objetos propios de los hombres como son las herramientas  o alguna colección de autos en miniatura.” (p44); segundo, una de las tres personas sufre una discapacidad: “-Felipe- alcanzó a decir Leticia, con la boca llena, pero el chico caminaba hacia mí con sus piernas ortopédicas, parecido a un robot […]” (p46); y tercero, se expone el conflicto: “En eso Leticia le pegó al chico una cacheta en la boca y el chico soltó el llanto […]” (p45). Se observa, por lo tanto, fragmentación, discapacidad y conflicto, cuyas carga semántica desmienten al paratexto, instalando un tropo, el cual disfraza el real contenido semántico de la palabra sin ocultarlo, según Fontanier (las figuras del discurso, p67).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro interesante elemento paratextual lo encontramos en R8, R9 y R10. Su inter y paratextualidad está específica y explícitamente en R8 y R10. El primero nos presenta el paratexto Vida de un cachorro, en cuyo texto cachorro abre y cierra el relato: “Estaba oscuro cuando Luis subió a su camioneta con una bolsa en la mano donde había algo que se movía. Un rato antes, al llegar a su casa, vio al cachorro merodeando […]” (p99) y “Se despidió de su esposa y salió, pero cuando iba a subirse a la camioneta se le ocurrió mirar hacia abajo.  El cachorro estaba ahí sacudiendo la cola, queriendo jugar con los cordones de sus zapatos” (p110). Mientras que en R10 el texto comienza con la afirmación: “-Soy yo – dijo Cachorro López” (p123). Se establece así el diálogo que los une. Agreguemos a esto la relación establecida anteriormente con respecto a la muerte: Sida (R8) y Cáncer (R10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro diálogo que surge es entre estos dos relatos  y R9, donde a diferencia de R8, el paratexto no se revela como un diálogo: Diente de león. Sin embargo no hay que apresurarse y decir que la hipertextualidad con R8 se da a nivel del texto, ya que este se presenta como elemento estructurador que dará origen a la competencia citacional (6), la cual permitirá decir que existe tal diálogo. A continuación dos fragmentos que nos ayudarán a esto: “debajo de una baldosa había un perro enterrado, un animal que vi en la calle la ventana de mi dormitorio” (p117), esta aclara que “mi padre bajó los ojos y arrancó uno de los dientes de león que crecía alrededor de la tumba” (p118). La relación entre perro y diente de león, es la que relaciona a manera de diálogo a perro, Vida de un cachorro y Cachorro López  con  Diente de león, estableciéndose relaciones de Intertextualidad en Cachorro López-perro y paratextualidad en Vida de un cachorro-Cachorro López-diente de león.  Con esto, se muestra la reiteración estructural de una linealidad como la que instalamos en R1, R2 y R3. Principio y final de la serie de relatos.&lt;br /&gt;Si observamos nuevamente los paratextos, podemos agregar a esta trato, aunque si bien no como paratextualidad, los semas repetitivos que dan la noción de animal: R6 (caballos), R8 (cachorro) y R9 (león). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, a nivel paratextual, se establecen relaciones inter y paratextuales que ayudan a revelar el carácter de ironía del paratexto Felicidad, con respecto a las dos categoría.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Resultados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teníamos como primera categoría  INSENSIBILIDAD, INCOMPRENSIÓN como segunda, y, finalmente, INCOMUNICACIÓN. Además descubrimos que las palabras destinadas a la felicidad, son ironías. De las tres primeras categoría su constante etimológica resulta ser el prefijo IN, que según la R.A.E., indicaría negación o privación, por lo existe una negación o privación de los sentimientos, de la comprensión y de la comunicación. Lo negado es la base de las relaciones humanas, de las formas de llegar a al empatía, de lo que nos hace seres humanos, con altos y bajos. Por otra parte, la ironía se caracteriza por ser retórico, o sea, por un estar consiente de lo que se dice. En conclusión, todo aquello nos permite formular, a través del elemento dominante, que la ley estructural del texto es la deficiente necesidad de las personas, en este caso los protagonistas de cada relato, por llegar a concretizar las relaciones humanas.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Glosario de términos: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1-Isotopía: “un conjunto redundante de categorías semánticas que hace posible la lectura uniforme del relato” Roberto Hozven Glosario semiótico Literario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2-Intertextualidad: “como una relación de copresencia entre dos o más textos”&lt;br /&gt;Gerad Genette (Palimpsesto: Literatura de segundo grado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3-Campo semántico: “es conjunto de palabras o elementos significantes con significados relacionados, debido a que comparten un núcleo de significación o rasgo semántico (sema) común y se diferencian por otra serie de rasgos semánticos distinguidores”. Roland Barthes Elementos de semiología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4-Paratextualidad: “es entendida como la relación que el texto mantiene con los títulos, subtítulos, intertítulos, prefacios, epílogos, entre otros, llamados paratextos.”&lt;br /&gt;Gerad Genette (Palimpsesto: Literatura de segundo grado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5-hipertextualidad: “es la relación que une a un texto B con un texto A, es&lt;br /&gt;decir, supone la derivación de un texto de otro ya existente. Al texto B se le llama&lt;br /&gt;Hipertexto yal texto A se le denomina hipotexto.”&lt;br /&gt;Gerad Genette (Palimpsesto: Literatura de segundo grado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; 6-Competencia citacional: “Experiencia y dominio de los rasgos discursivos que permiten al lector reconocer o interpretar  la dimensión intertextual en un texto.” Roberto Hozven Glosario semiótico Literario.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-6848552366260354921?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/6848552366260354921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=6848552366260354921' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/6848552366260354921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/6848552366260354921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/11/lillo-y-el-fumador.html' title='Lillo y El Fumador'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-580667085802758948</id><published>2008-11-08T17:36:00.000-08:00</published><updated>2008-11-08T17:41:22.925-08:00</updated><title type='text'>Osamentas</title><content type='html'>Suspiran poros la lejanía&lt;br /&gt;Del sostenerse no poder solos&lt;br /&gt;Así luz impía en tus piernas&lt;br /&gt;Deslumbraba sed deslumbrábame&lt;br /&gt;Vertical y santo paraíso inexplorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llámame el deseo de tus botones &lt;br /&gt;La voz de tu pecho azaroso &lt;br /&gt;Que en el purgatorio de las noches ardientes&lt;br /&gt;Rosales de dientes rozaran los vaivenes&lt;br /&gt;Acorralando los vientres,&lt;br /&gt;Nuestros hedores y crecientes&lt;br /&gt;Sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí ya te haces la despierta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-580667085802758948?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/580667085802758948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=580667085802758948' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/580667085802758948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/580667085802758948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/11/osamentas.html' title='Osamentas'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-2333662295584188228</id><published>2008-11-05T19:55:00.000-08:00</published><updated>2008-11-05T19:57:20.671-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el sexo según mallarmé'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>El sExO SegÚn MallArMé</title><content type='html'>Estaba frete de ella. Sabía que lo más seguro era que entendía ya mi postura sobre su cuerpo de mujer, sobre sus piernas que se cruzaban blancamente negándome la raíz  que yo deseaba hacer brotar entre mis labios. Pero al negarme con su cruzamiento, comprendí que aquello también significaba el punto fijo en donde se encontraba el rubí que tenía que escarbar siguiendo nuestras subjetividades. Miraba desde sus rodillas hasta el borde de su falda (muy bien hecho por lo demás) el cual frenaba el libre albedrío de mi vista y de mis pasiones que estaban empezando a no dar argumentos para la suspensión de lo que no debía hacer y para la vuelta a la sumersión de la escapada de la vida. Miraba y me detenía. Todo empezó a desarrollarse de otra manera. El miembro endurecía y cada vez miraba más allá de donde la observación sobra y las manos necesitadamente se agitan. Se notaba el bulto que apareció entre mi entrepierna, y aquel fue el sistema que ella necesitó para hacer funcionar el roce que venía. Se acercó a mí y yo mantenía la concentración sobre su cuerpo entero, aunque esto significaba no sacarle el provecho o a sus blancas  piernas, suaves a la vista, o sus pechos que se escondían bajo un juego en donde mi recepción parecía  fácil y cercana ¿su rostro? Su rostro ya no me interesaba. Se puso frete de mí, las palabras no nacían, su olor era claro, su olor era madurez, su piel era joven, su todo era algodón húmedo. Puse mi mano en el arco de su espalda, sintiendo la fibra adolecente. Puse la otra mano, apoyando la palma sobre su vientre, y empecé a jugar con un apretamiento delicado de su carne.  Mientras comenzaba a subir mi palma hacia el centro de sus pechos, sentí como su pelo caía en mi pelo; se desbordaba la confianza, mi libertad a hacerle mía. Sobé un par de veces su pecho estirando lentamente mis dedos hacia cada uno de sus duras firmes tetas. Rozar suave cada camino hasta llegar a la cima de sus pezones, era lo que sabía que tenía que hacer; pero las manos ya creía no necesitarlas, por lo que acerqué mi cabeza y con ella mi lengua y fui bebiendo como un pequeño felino la miel que su piel me daba. El pezón derecho había endurecido, pero nunca dejó de ser carne. Moví la lengua en un sentido, luego en el otro, en círculo sobre su botón hinchado. Enseguida comencé apretarlo intermitentemente. Su respiración llegaba al aura de mi faz. Sentía como su pecho roncaba áspero en mis mejillas. Mordí como niño su pecho izquierdo, comenzando a turnar mi boca para sus tetas. Levemente mi entrepierna sentía como la cadera de mi amante rompía con su quietud y levemente comenzaba a moverse hacia delante, en una acción que ya se escapaba de toda reglamento, de todo arrepentimiento, y que daba paso a chuparme el lóbulo como una principiante. Mi lengua parecía gustarle  bajo su mentón, por lo que pensé seguir un poco más, sin embargo repentinamente tomó mi verga como su madre, con experiencia, pasando a agacharse, a abrir rápidamente el cierre y hacer un sexo oral con madurez, con profundidad y casi sin respirar. Sin lugar a dudas me había equivocado con pensar que estaba tomando el control de hacerla mía; mi subestimación estaba siendo basureada. Lo único que se me ocurrió fue tomarle el pelo y masajearlo, pero cuando estaba punto de hacerlo, el anillo que con su boca hacía en mi pene cada vez era más intenso; fue como un gustoso calambre a toda mi zona genital. Escuchaba como respiraba con su boca ocupada. No podía quedarme pasivo, por lo que estiré mi brazo y alcancé su nalga respingada. Movía la mano sobre su falda, acariciándole rápidamente su culo fibroso. Levanté su corta falda, metiéndole todos mis dedos  bajo su pequeño calzón. La lisura de sus nalgas me hizo deslizarme de vez  en cuando hacia su gordo corazón de carne. Metí mi largo dedo entre la zanja humedecida. Me moría por besársela y sesionarle el alma y los gritos que comenzaban a salir hacia mi verga. Mientras sus labios seguían pasando en banda hacia mi pubis, introducí en lo profundo dos dedos y los asimilé a un pene. La idea le pareció bastante bien, y sacó de mí su boca humectada y comenzó a masturbarme tan rápido como yo se lo hacía. Pareció una competencia en donde nos esforzábamos en complacer la meseta del otro. Aún así, mis movimientos los estaba haciendo con mi mayor esfuerzo, por lo que sus suspiros sonaban a más. Quise terminar con esta reciprocidad y gatille  con la yema de un dedo su clítoris de forma sorpresiva. Eran empujones ascendentes que la estaban haciendo pedir la penetración por donde sea. Una y otra vez. Hacia arriba; hacia arriba. Dejó de masturbarme y se dedicó a ver con los poros mi vida en el sexo. Debía moverme de la posición que estaba y ponerme detrás de ella. Lo hice, pero sin sacar mis dedos de su vagina, que a esa altura mojaba a la propia lluvia. Al igual que ella, me agaché, abrí sus piernas, formando una tijera con dos dedos para abrir su vagina, dejé pasar tres veces mi lengua como una pluma recorriendo todo su mojado y grueso vaivén vaginal. Su desesperación fue tal que dio media vuelta y, poniéndome de pie, nos fuimos sobre su cama y a mí en particular sobre ella. Sin preámbulos anteriores, no dudé y la penetré. Sus caderas comenzaban a moverse por inercia hacia mí, hacia el cielo que golpeaba sus muslos. Mientras nuestras piernas emitían el sonido de la carne y mientras el sudor se confundía, observé que le gustaba leer  a Mallarmé. Su antología se ubicaba al lado de un lápiz y una agenda color roza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-2333662295584188228?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/2333662295584188228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=2333662295584188228' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/2333662295584188228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/2333662295584188228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/11/el-sexo-segn-mallarm.html' title='El sExO SegÚn MallArMé'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-8799506022877168410</id><published>2008-11-02T20:49:00.000-08:00</published><updated>2008-11-02T20:54:28.878-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CUENTO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='SUBE AL JUEGO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>SUBE AL JUEGO</title><content type='html'>Sube, me dijo. Esperaba que esta historia fuera mejor que la de ayer; hace rato venía guatiando mi tío en sus relatos. Esta vez subí y dentro era lo de siempre: el mismo estrecho de los asientos, la tierra y los papeles en el piso, la guantera abierta porque estaba mala. Pero también todo era diferente: la historia de mi tío, lo que me motivaba a subir al auto y acompañarlo a hacer sus trámites. Tomó el volante y se echó a andar. La Citroneta estaba en buen estado, el motor era una maravilla, apenas sonaba. La dedicación que mi tío producía en el auto era de pasión; su joya era una majestuosa loza digna de reliquia. En el camino, un par de marchas y mi tío empezó a envolverme con su nueva y distinta historia. Recuerdo que movió el retrovisor y me dijo si tenía la menor idea de qué es ser realmente un actor, diciéndole, por supuesto, que no (aunque lo supiera mi respuesta era la correcta; no me quiero ni imaginar que al decirle que sí corte su historia y el viaje se convierta en una lata). Cuando era cabro chico trabajaba en el negocio, qué tipo de negocio, no lo sé, sólo escucha. Pepe bigote, sí pepe bigote se llamaba mi empleador, el mejor vago de todo Coquimbo, el mejor gran hijo de perra del mundo. De este porte (su mano chocaba con el techo del auto) y así de ancho (si no es porque estoy yo de copiloto su brazo derecho salía por mi ventana). Era el respeto en persona en el barrio. Por ahí decían las buenas lenguas que vivía con tres mujeres y uno como es pendejo lo primero que me imaginaba eran tres mujeres iguales a él con labores repartidas en el hogar del pepe bigote (No lo sé, creo que era lo más lógico aunque haya sido un simple comentario de niño) y cuando le comentaba a mi mejor amigo, que ahora no recuerdo su nombre, este me decía que me callara, no fuera que  por ahí me escuchara  y me arrepintiera luego de haber dicho tamaña cosa, qué cosa, no lo sé, sólo escucha. Por la tarde de un día me senté a esperar a los muchachos e ir  a lanzar piedra al techo de la iglesia para que saliera el cura extranjero, al cual le faltaba tres cuartas parte de riñón. Era un chiste el anciano. De pronto una mano apareció desde mi nuca y se interpuso frete de mí. Hacía bastante calor y un trozo de sandía ofrecido por el gigante, una jugosa y rojiza sandía, no me era para nada mala, a si es que antes de pensar la acepté. Ven, me dijo. ¿Entró a su casa? ¿Vio a las mujeres? ¿Eran más de tres? Sí, sí qué le dije, eran tres, tres mujeres como nunca había visto, eso es, nunca había visto unas caderas que desaparecieran en el contorno, en los varios contornos que adornaban sus gordo cuerpos, ¡dignas tres gracias (pero los ojos de mi tío eran de sin-gracia) de Botero! Entonces eran como te las imaginabas, pues tío, no… bueno sí, pero no. Y llegamos al destino. Decidí esperarlo dentro de la citro mientras el tramitaba. De lejos podía ver al sujeto detrás de mi tío, del relatador de historias, el verdadero. Subió y nos marchamos.&lt;br /&gt; Ya, ¿y?  “y” qué, sí pero no, tío. Pasó a segunda y siguió. Lo que pasa es que las tres eran sus hermanas y no sus mujeres como me lo imaginaba. Cuatro hermanos gigantes en vez de uno. Al entrar estaban recogiendo los platos del almuerzo y se detuvieron al verme entrar y luego continuaron en su trabajo por lo menos una media hora. Me senté en el sillón, pepe bigote fue al fondo de su pieza y ahí permaneció por lo menso una hora. Yo por el rato me entretuve jugando con una chihuahua que los hermanos tenían de mascota. Se notaba que era cachorro, y un cachorro muy pulguiento; los hermanos no perdían el tiempo en otra cosa que no fuera el buen comer parece. Maté, recuerdo, unas diez o quince pulgas y de recompensa me lengüeteaba toda la cara, pero en lo que más me entretenía era cuando incentivaba a que se mordiera la cola como un trompo. Luego las pulgas me empezaron a hacer efecto: me había comenzado a picar donde no quería que me picaran. Me preparaba a rascarme los desesperados cocos cuando en una de esas del fondo aparece pepe bigote. De un salto me paré para que no me viera con las manos metidas en el pantalón, y fue en aquello cuando vi fuera de la casa un automóvil con un tipo bajándose y abriendo la reja con dirección hacia nosotros, mientras uno, al parecer uno más joven, mucho más joven, sentado de copiloto tratando de ver con el sol en contra al otro usando su mano de visera. Desesperado, Pepe bigote me tomó con un brazo, como el tentáculo desproporcionado de un pulpo, y me llevó a la pieza en donde se encontraban las hermanas durmiendo una siesta bajo un carnaval de ronquidos. Me lanzó y se devolvió aprisa cerrando la puerta. Reboté en una y fui a dar, en un segundo rebote, en los senos de otra. Me di cuenta que no se percataron de lo que estaba pasando ni de mi llegada desde el cielo. Era niño pero no gil, y tenía bajo mi cuerpo la oportunidad, una gran oportunidad, de acariciar la teta de una mujer. No me importaba si era fea o bella, lampiña o velluda, atea o creyente; la oportunidad estaba y me hubiese pasado de estúpido si no la aprovechaba. Estiré su blusa hacia abajo tratando de tomar con ella su sostén y lanzarme bajo la desesperación de un púber novel a besar toda su gorda y sudada teta. Pero no había para qué hacer aquello: la hermana dormía sin su sostén (quizá no existan sostenes tan grandes), entonces me senté en la cima de estómago, me arrodillé y contemplé dos enormes botones hinchados  que sobrepasaban la firmeza de su blusa ¿pezones, tío? No me respondió. Frenó la citro y bajó nuevamente. Sin darme cuenta la gorda ya casi me había hecho blanquear  los pantalones. Pues tenía que bajar mi verga, no vaya a hacer que mi tío cuando se devuelva y suba me vea los pantalones y de pasada mi bulto con un tamaño fuera de lo común. Comencé a pensar en cosas que no estuvieran relacionadas con el sexo, empecé a perder la vista hacia fuera, hacia donde estaba mi tío. Éste conversaba con dos mujeres muy guapas, y como a mi tío no le faltaban bromas, las mujeres sonreían y dejaban ver aún más sus bellezas. Un par de segundos después subió mi tío con las mujeres a la citro. Desde el arranque pasaron un par de minutos sin que ninguno de los cuatro hablara, pero no lo encontraba para nada malo; me hubiese incomodado demasiado que continuara contando la historia con la poética con que lo estaba haciendo estando las dos mujeres presente. Entre medio del silencio me moría de ganas de entablar algún tipo de diálogo con alguna de las dos. Sentía el perfume que traían, podía imaginarme sus labios pintados de rojo y una suave capa de polvo en sus rostros. Las ganas eran mayores y sentía que debía hacerlo, era mi oportunidad y no podía dejarla pasar (me imaginaba horas después contándoles a mis amigos que estuve con dos mujeres en un pequeño auto observándoles sus magnas bellezas). Sentía como hablaban detrás de mí unas pequeñas voces, susurros de menta, de sensualidad, susurros de vida y de muerte desesperad, susurros que me clavaban el cuello y la entrepierna. Hablarles o despreciar la vida. Moví los labios pero fue la voz de mi tío la que escuché. Ninguna de estas dos chicas tienen pezones como los de la hermana, te lo aseguro, si apenas cabía uno en mi boca. Después de un rato de sentirme como un bebé, tenía una verga de miedo que debía sacar e introducírsela en la boca; ya no me importaba si despertaban las tres, yo sólo quería mojar con saliva esta cosa (se tocó las bolas y a esa altura ya dudaba de la pulcritud de las mujeres). En el momento que acariciaba su boca intentándola abrir, afirmándome la polera con las dos manos, sentí cerrar fuertemente una puerta y al segundo el rugir de un motor. Enseguida recordé que también existía pepe bigote y decidí dejar de  lado lo que estaba haciendo e irme lo más rápido de la casa ahorrándome cualquier represalia. Mientras salía sin meter ruido alguno, observé ligeramente que pepe bigote estaba concentrado mirando hacia fuera desde la ventana, por lo que salí saltándome el muro del patio ¿Pero por qué mi tío había subido a estas dos mujeres? ¿Eran realmente putas? ¿Engañaba a mi tía pagando por sexo? Creo que pasaron por lo menos una semana para volver a ver a pepe bigote. Iba caminando y se me cruzó. Alcé la cara y lo saludé intentando decir que ese día nada había pasado, que a las gordas nada les había ocurrido, pero no e reconoció, sólo me miró e hizo un gesto de amabilidad. Pepe bigote, soy el del otro día ¿te acuerdas? ¿cómo están tus hermanas? Se detuvo, sacó de su enrome chaqueta de cuero una cajetilla y de esta un cigarrillo, lo puso en su boca y me dijo sin gesticular ningún músculo facial si me gustaría ir nuevamente. No lo pensé dos veces. Perdón, interrumpió inesperadamente una de las mujeres, a la izquierda, frente al portón blanco, sí, en la casa roja. No aguanté y miré las nalgas apretadas de las mujeres cuando pasaban por el asiento de mi tío hacia el exterior: rojos y blancos; corazones y transparencias. Cuando mi tío se estaba bajando del auto para salir junto a las mujeres, me alcanzó a decir que no dejó de venir por lo menos hasta que cumplió dieciocho. &lt;br /&gt;No me podía quedar en esta ocasión dentro de la citro, pero primero quise asegurarme a qué lugar habíamos llegado, a si es que empecé a mirar y como el sol estaba un poco fuerte me ayudé con la mano. Nada raro. Bajé y lo acompañé. Ya adentro, mi tío se detuvo y las mujeres le dijeron que esperara, que verían si lo puede ver, a lo que mi tío respondió con una sonrisa de confortabilidad okey. &lt;br /&gt;El interior de la casa era un bombardeo de colores silvestres. Todo daba la impresión de comodidad; sus alfombras tapizaban casi todo lo que uno veía. Las cortinas, el suelo, los candelabros (judíos si no me equivoco), lámparas y hasta una gruesa capa de humo se alineaban para dar paso a una armonía que desde el primer paso dentro me hizo sentir un frecuente visitante de aquel hogar. Me adentré a lo que a primera sensación era desconocido para mí. Avancé por un pasillo que me llevó a una sala de estar en donde se encontraba una persona sentada en una silla de ruedas al lado de una ventana con vista a la calle. Me daba la espalda pero se notaba su contextura un poco excesiva; sobrepasaba los límites de la silla de ruedas fácilmente. Me quedé parado en la entrada de la sala mientras mi tío se acercaba al sujeto. Se detuvo a su lado y le habló al oído por un momento breve. Pasó un momento en que no se dijo nada en la sala; y la soledad pasó a reinar junto con la comodidad. Mientras tanto empecé a observar las fotografías puestas en cada una de las paredes las paredes que rodeaban a mi tío. Había una en donde deduje aparecía el tipo de la silla, pero sin esta, sentado con un perro bastante grande a su lado; el gordo se veía feliz. Otra estaba un poco deteriorada, pero aún así se alcanzaba a notar tres grandes manchas negras, de las cuales no quiero levantar  comentario alguno. Pero una, una foto fue la que me dejó en el abismo del misterio; era una foto normal si no hubiese sido por el trozo que le faltaba. La toma fue desde la casa que está allá en frente ¿la ves por la ventana? Ve; asómate, fue lo que me dijo mi tío sorprendiéndome mirando la fotografía cavilosamente. Fui hacia donde me decía, deteniéndome justo en el lugar donde había estado hace un momento el gordo ensillado. Con olor a viejo y a sudor en ese metro cuadrado, eché un vistazo hacia donde estaba nuestra citroneta en la calle. Raúl me la tomó desde ese lugar, justo donde está la citro, me dijo bajando el tono de su voz, fue el día cuando me largué a trabajar para al norte por 40 años. Tres días después de mi desaparición, sus hermanas murieron; yo sabía el desenlace, casi no tuvo fuerza para soltar esas palabras. Supongo que eso explica la rabia que llevó a Raúl, el buen hombre Raúl, para llegar  a sacarme de esa foto. Pero tío ¿no hubiese sido mejor no poner la foto? Raúl es de aquellos que piensa que olvidar es la debilidad más grande que pueda tener el hombre; el camino más difícil es cerrar, pero no sellar, ¿me entiendes? ¿Me entiendes?, esa palabra me resonó por unos segundos un millón de veces, pero no pensaba en ella, sino que pensaba en lo que mis ojos miraban: los espacios vacíos no existen.&lt;br /&gt;Esperamos, sentados en el sillón, uno al lado del otro. Mi tío sabía que algo me pasaba; yo sabía que me miraba de vez en cuando en mi silencio. Necesitaba esperar al anciano obeso para ¿descubrir algo? No lo sé, pero necesitaba verlo. Una hora después, no aparecía todavía y mi tío (no sé si para romper el silencio que nos merodeaba y que, sin lugar a dudas, lo estaba poniendo nervioso) me dijo en donde habíamos quedado, pero yo, sinceramente, no me acordaba de nada. Le pregunté: ¿de qué murieron? Pero nunca me respondió. Una hora más después, nos largábamos de la casa aburridos de esperar al anciano. Mientras nos dábamos la vuelta, mi tío me dijo apuntando con el dedo hacia la ventana, mira. Bajé el vidrio. El rostro del anciano se podía ver claramente: pena, gordura y vejez auspiciaban la que se mostraba casi segura como la muerte. Poco a poco nos fuimos alejando y poco a poco el sol fue blanqueando el rostro del anciano hasta desaparecerlo de mi vista. Al doblar en la esquina,  fugazmente vi y a mi tío riendo y entrando a la casa una y otra vez junto conmigo. Miré a mi tío y me dijo, no distinguiendo pregunta de afirmación: puedes llenarlos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-8799506022877168410?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/8799506022877168410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=8799506022877168410' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/8799506022877168410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/8799506022877168410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/11/sube-al-juego.html' title='SUBE AL JUEGO'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-6892797651979766949</id><published>2008-10-11T12:34:00.000-07:00</published><updated>2008-10-11T12:35:14.289-07:00</updated><title type='text'>DeSoLaCióN</title><content type='html'>Las circunstancia que uno pensaba que podían ser las menores con respecto a la influencia negativa que estas podían traer, ya se pierden lejos de nuestras manos, o sólo de las mías. Sí, si hubiese sabido que este punto llegaría, otro gallito estaría cantando. Recuerdo haber visto al toño por primera vez en la caleta, junto con unos amigos comiéndose un mariscal rodeado de gatos y perros. Yo estaba parada – bueno, no recuerdo si parado o parada: a las nueve dejo de trabajar siempre – con María la Lady fumándonos un pito de hoja – siempre hace bien uno antes de ir a dormir- , y una lata de Báltica, un poco tibia, pero letal para la secreción de la marihuana. El sol, ese sol, recuerdo como pegaba ese sol. Los bolas expuestas al sol de la mañana, después de que te las hayan chupado todo la noche un sinfín de tipos alcoholizados, si que son de temer para la ecología. Mientras aguantaba el humo dentro de los pulmones, una voz común  y sin gracia, algo amanecida por la lamentación de la garganta, pidió sacarse una foto con nosotras. Sabía que no era muy usual ver a dos maricones en la caleta fumando marihuana y fermentando de lo lindo. Mentira. Es común. Y por ser común sea el hecho de habernos sentido importantes y haber aceptado. Era un grupito de cinco, de platita, rubiecitos y con los ojos bien rojos. Después de las fotos entablamos un par de temas de conversación, no recuerdo muy bien qué cosa, pero hablamos. No voy a mentir diciendo que tuve onda con el toño inmediatamente de haberlo conocido, pero para tirar no se necesita tener onda ¿o no?. Unas rocas más allá, donde era difícil que se viera, nos sirvió. La cosa fue un algo sin gracia, un desperdicio de tiempo. Una chupada y una metida, eso y nada más, aunque a veces me pongo a pensar para qué más, si ese día era el final de un día habitual de trabajo, pero quizá me lamenté por haber sido gratis y porque era una rubiecito con una tabla de envidiar. Pero no fue de mis mejores conquistas, incluso de esa pura noche. Después de salir de las piedras, me percaté que mi espalda estaba llena de mierda y que el conchetumare había acabado en el pantalón. Un poco más allá todavía estaban los demás; María la Lady no. El grupo se fue y me dejó sola. Al toño se lo llevaron mal, estaba con la tele apagada y vomitaba el mariscal. Fue muy chistoso verlo.&lt;br /&gt;El la casa, nuevamente en la casa, veía tele y esta me prohibía irme a bañar. Sabía que lo necesitaba, pero justo daban una noticia sobre el posible término del proyecto del genoma humano. Dormí un poco, tomé té y dos panes con palta. Vino el Richard a decirme que todavía me amaba, pero le cerré la puerta en la cara con algo de dignidad. Me afeité la cruel patilla y escribí un poema. Más tarde tuve que volver a la pega. Doce en punto y con mucho sueño, dibujado en la esquina con L a Negra Colales. Esa noche fue más o menos  bien, seis huachitos cayeron en este culito. En la tarde, con platita en los bolsillos, escribí tres poemas y un cuento. Era al parecer que la plata me motivaba a escribir, pero sé que no lo hago por ella; el dinero me ponía feliz, bueno, en realidad tirar y el dinero, pero no tirar por dinero. Al cerrar el cuaderno, se subió un gato pequeño, negro y con un poco de arestín. Me acordé. Era el puto toño, mi toñito, como ya lo estaba pensando, cuyos movimientos  desapercibidos sobre las rocas me había dejado feliz  como puta virgen, aún  sabía que fue por una cosa de los efectos solamente.  Me daba lo mismo, no lo había disfrutado en ese momento, pero ahora lo disfrutaba, y mucho. Y fue así como estuve acordándome de él, escribiendo poemas y cuentos y trabajando toda la noche. Alcancé a escribirle sesenta y cinco poemas y cinco cuentos, además de dos pero inspirados en el gato, más que más fue este que me llevó a pensar en toño. Dos cosas sabía seguro, primero, que lo que había pasado nuca más iba a pasar, no porque no lo quiera y no se vaya a dar la oportunidad de nuevo, sino porque esta cosa es la vida real y no un simple cuento o película kusturikiana, y segundo, el que estaba consiente que el recuerdo de toño estaba por estar y hacerme ser, y no estaba por estar o siendo por estar-me. Era feliz.&lt;br /&gt;A través de un amiga que trabajaba el Neruda con Videla, haya bajo en el centro, compré un montón de películas para ocupar más los ratos libres, lo malo era que terminé con una dolor de cuello tremendo por estar viéndolas recostado en mi cama de guata. En un mes vi cerca de cincuenta y cinco películas – lo puedo decir si buenas o malas, porque no las sé distinguir. Al segundo mes bajé mis cantidades porque le pedí  a mi amiga que me consiguiera películas menos usuales. Al tercer mes de películas me cayeron las primeras lágrimas por los movimientos de cámaras y ya no por la trama. Había afinado el ojo, pero había dejado de escribir. Al cuarto mes escribía y veía películas. Dormía cinco horas y trabajaba cinco en vez de toda la noche. Cuando bajaba a trabajar las chiquillas me reprochaban aquello, decía que si seguía trabajando tan poco, que me iban a correr, no por la amistad, sino por la conveniencia del dinero, a si es esta cosa, me decían. A esas alturas mi pieza ya no era pieza, parecía un chiquero de cultura, incluso estaba durmiendo sobre un montón de libros porque mi cama había desaparecido por el peso de mantenerme todo el día echado viendo películas y escribiendo de guata. Paso un año y sobrevivía con unos ahorritos: me había quitado la calle y todas las demás estaba ya ocupadas por putas y pares más jóvenes, además de los niños. Pero toño, quién era toño a esas alturas. Para mí eran mis libros, mis maletas de películas y los miles de poemas y cuentos que había escrito. El gato era grande y se marchó. Siempre estaba buscándome, por preocupación me gustaría pensar. Un día cuando volví del centro, me encontré con Richard dentro de mi pieza, leyendo algunos de mis cuentos, creo. Me impresionó mucho su aspecto, casi parecía alguien normal. Están bellos, me dijo. Lo único a que atiné, fue a sentarme a su lado y limpiarle un poco la saliva. Dijo que nunca me había dejado de amar y que él sabía como era y que ojalá aquello no fuera un impedimento para que estuviéramos juntos. Me vino a la memoria los tres días que habíamos estados juntos y que terminaron porque lo encontré ensartado con su perro. Maraco, pero no tan loco. Y así fue como alcancé a estar dos días viviendo acostas de Richard, de su pensión por una deficiencia mental. Tenía que volver a trabajar, además alguien como yo se acostumbra a tener el ano ocupado, y eso es por gusto, claro. Entonces bajé a la caleta y mientras saludaba un par de amistades vi al toño. Guapo y de una compostura de envidiar, este hijo de puta paseaba de la mano con su novia, supongo. Y sin esperar más saqué un par de poemas que llevaba en los bolsillos – gracias a dios que eran los mejores… bueno, lo más seguro que inconcientemente los traía conmigo por si esta oportunidad se llegaba a presentar, pero no sólo con el toño, sino con cualquier amorío que se presente- y me dirigí a él. Hola, toño, sabía que mi voz la reconocería, es mi marca laboral. Y fue cuando me percaté de la manera en que estaba vestida, me había recién acordado que estaba ahí para recuperar el trabajo y no para otra cosa. Aún así prefiero aclarar una cosa, soy maraco, bien, pero eso no me hace una persona poco empática. Sabía que mi pinta impactaría a toño, aunque hubiese sido así como nos conocimos. En fin, ya me había dirigido a él. No me contestó, ni siquiera  le vi un gesto. ¿Se llamaba toño? ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Por qué  me tomas del hombro?, me dijo un poco colérico. Fue mi decepción. Disculpa, le dije dejando salir mi voz real hundida en las aguas. Hice un vacío en el mundo circundante y tomé toda mi cara con las manos. Ahí reventaron las risas de todos esos tipos, humanamente mis amigos, que rompían el extrañamiento de mi espacio. Vi mi mano, estaba negra, la pintura corría. Estaba llorando sin sentirlo. Corrí lejos, lo más lejos de todos y todos. Ahora cuando recuerdo  ese día, corriendo, apenas corriendo con la falda apretándome, llorando con dirección al depósito de mis lágrimas al mar, río.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-6892797651979766949?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/6892797651979766949/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=6892797651979766949' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/6892797651979766949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/6892797651979766949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/10/desolacin_11.html' title='DeSoLaCióN'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-9122104268006777800</id><published>2008-05-17T20:52:00.000-07:00</published><updated>2008-05-17T20:53:39.539-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cristian Pérez Guerrero'/><title type='text'>Isak Borg</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;a href="http://es.youtube.com/watch?v=3cyyCpEXNZc" title="Soño de Isak Borg"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin historia es así, viejo Isak Borg&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;No mires con perillas que observan desde lo etéreo&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Girando a derecha, izquierda y ningún lado&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Isak borg, sin historia es así:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Aviso sabio y salvaje aviso&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Recuesta en tus lunas&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;el carmín &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin salvarte, viejo, sin salvarte de lo perecible&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;… ya la cátedra puede esperar, mas las fresas pudren.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Allí pasó peón andante que envuelve sagrada sepultura&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Y brinda por un nuevo carmesí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La ruptura, cuidado, profesor&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Puede esperarte con tu rostro,&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Tus manos y pechos de prima:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Hermosa Sensatez virgen en Estocolmo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Maravilla sin ser otro.&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-9122104268006777800?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/9122104268006777800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=9122104268006777800' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/9122104268006777800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/9122104268006777800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/05/isak-borg.html' title='Isak Borg'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-1811625487139003087</id><published>2008-05-17T10:55:00.000-07:00</published><updated>2008-05-17T10:57:57.834-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='PERIPLO FREUDIANO'/><title type='text'>PERIPLO FREUDIANO</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;Primero en mi habitación, sacándome los pies de los zapatos y las calcetas, lanzándome sobre los almohadones y tratando de dormir empezó esto. Era hacer copular mis párpados; era la separación de lo que &lt;i style=""&gt;no puedo&lt;/i&gt; a lo que&lt;i style=""&gt; quiero&lt;/i&gt;; era el sueño. Aparecí en un universo frío que a primera vista era como volver al vientre maternal, a un vientre dudosamente infinito. Tenía que lograr ver los cuerpos celestes, los cometas y a Laica. Cuando estaba apunto de alcanzar un ángel con mi mano, otra me expulsaba fuera del universo, como si existiese otro universo con proporciones muchos mayores rodeando el universo. La luz; sí, recuerdo que era la luz la que el saludo de bienvenida me dio a ese otro universo. El dolor apago la luz o quizá la concentración que tenía en esta; era el dolor sobre en mi nuca, era dolor de mi cabello; aquella mano era la causante, el fuego, el castigador. Todo era extraño, la voz dirigida a mí y los rostros de las dos personas, eran extraños; ya no era el sonido de la fricción suave de los planetas ni los rasgos y definiciones de mis ángeles. La cosa es que me estiraron en su nave de cámaras, apretaron sucesivamente mi abdomen y siguieron remando, y siguieron remando como dos hombres solos, costilludos y negros. Pasaron un par de horas y dieron vuelta sus cabezas hacia mí, dándome lo dos al mismo tiempo un extraño gesto con los ojos, se lanzaron al mar; a mi primer universo. Un impacto de plomo el pecho me golpeo; mi cuerpo se abalanzó sobre el borde de la nave; mi rostro quedó enfrentándose al mar, al mar azul, que luego se vio mezclado con la sangre que desde mi garganta venía para desembocar de entre mis labios. Volvía al vientre materno, a danzar con burbujas que llamaban a una muerte. Una de esas burbujas llamaba mi atención; una de aquellas se engrandeció al ver que el esmero de mis ojos marinos hacía ella yo ponía; creció y creció, hasta que dentro de ella mi cuerpo cupo. Reposar en un agua hueco, con los multicolores que en ocasiones destellaban y sentirme seguro de un lleno mar, era como el encantamiento de soñar dentro de un sueño. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Un rasguño con hambre rompió el capullo y mi sueño de ser una mariposa en eterno despertar. Al reventarse, una mujer de colores vivaces y un pequeño enrollado en su cuello, miraban el rostro de quien les estaba mirando en ese momento. Pómulos sobresalientes, mejillas arqueadas profundamente hacia dentro y calipsos ojos, que enviarían a cualquiera a la excitación del caribe, formaban su rostro, y una túnica aurorial, su cuerpo; el pequeño mostraba sólo un ojo, bajo una manta manchada con sangre que envolvía cuerpo entero. Su mano la acerco a mi rostro; uñas enlutadas me llevaron a una reminiscencia de mi madre; sus relativos sesenta años mostraban clemencia, pero una clemencia no exactamente hacia ella, si no para mí. Podía, y sin el cruce de las palabras, tratar de simbolizar lo que con su mano intentaba explicarme. Antítesis de la de la excitación fue su el descenso de su&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mano a mi corazón y luego hacia mi abdomen… Cada vez era más claro. Comprendí. Cerré mis ojos por un segundo; intenté por más pero algo no me dejó hacerlo, como también se me impediría por menos. Su pequeño ya no estaba, su túnica estaba abierta, su voz sin palabras me llamaba; me refugié; era mi nuevo capullo, mi nuevo útero. Era la droga más fina de todas, más fina que vid rojiza mezclada con el brillo del&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;chocolate. Sin embargo fueron breves segundos lo que viví en los senos más bellos y arrugados de todos: luego fui yo quien alimentaba de mis pechos a Otro, que por la suavidad de los labios al beber mi lácteo, suponía que era Otra. Me espantó. Urgí la cabeza dentro de mi túnica; era todo oscuro, era todo sordo. Vi mi cuerpo desnudo, desde mis pies a la inconciencia y desde mi pecho a la tierra; observe la cercanía del viaje final ¿para qué esperarlo? Me acerqué al borde del universo y allí me senté, excitándome con su velocidad, con su viajar. La expansión parecía infinita, pero mi tiempo y paciencia también. Pasamos por centenares de Súper Novas, y sus luces era antídoto para ciegos; cruzamos Agujeros de Gusanos, una y otra vez, y ya el tiempo dejaba de ser un problema, y cabalgué sobre una galaxia. Sin embargo, un cierto sentimiento de tristeza me provocó mirar hacia atrás. ¡Era terrible! Mi vía láctea estaba a miles de millones&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;de megaparsec, y me comía la incertidumbre de no saber si ella estaba en &lt;st1:personname productid="la V￭a L￡ctea" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la V￭a" st="on"&gt;la Vía&lt;/st1:PersonName&gt; Láctea&lt;/st1:PersonName&gt;, en &lt;st1:personname productid="la Tierra. Tom￩" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Tierra." st="on"&gt;la Tierra.&lt;/st1:PersonName&gt; Tomé&lt;/st1:PersonName&gt; la decisión más terrible de todas - y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;asesinar al hijo no era -, si no dejar el deslumbrante viaje final del universo, dejarlo sólo por el camino a su salvación. Cada paso era el adiós de una estrella, y cincuenta pasos hacia la tierra tenía que dar. Lágrimas por Orión, por túneles negros y por los anillos de Saturno cayeron; era desastroso, pero era &lt;st1:personname productid="la Tierra." st="on"&gt;la Tierra.&lt;/st1:PersonName&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;Mi llegada estuvo marcada por un pensamiento que tuve y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;me silencio durante un par de segundos. Todo, pero casi todo empezó a girar en torno mío, lo malo, lo bueno, lo terrible y lo sublime&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Acaso por mi culpa, por haberme alejado e ir a viajar entre las constelaciones había producido está ceguera a la humanidad, esta oscuridad? ¿O era&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;tal vez que perecible era Dios&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y el universo complejo se enlutaba en su entierro? No lo sé. Y un ciclón de arrepentimientos movía mis cabellos; la nostalgia me había traicionado; el volver allí me estaba convirtiendo en un mártir, y eso no era por lo que había vuelto… por nostalgia volvía. Sin embargo ahora tenía nostalgia por el universo y su cósmico viaje, pero sabía que viajando con Él, volvería a tener nostalgia por &lt;st1:personname productid="La Tierra" st="on"&gt;La Tierra&lt;/st1:PersonName&gt; y su oscuridad. Entonces caí voluntariamente al suelo dudoso, acomodé mi sueño, sentí mi sueño, despedía al sueño y abrí los ojos, y no sabía si con sonrisa o lágrimas saludar a mi habitación.&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-1811625487139003087?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/1811625487139003087/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=1811625487139003087' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/1811625487139003087'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/1811625487139003087'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/05/periplo-freudiano.html' title='PERIPLO FREUDIANO'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7856515701494061132.post-3559167312671872114</id><published>2008-05-14T22:59:00.000-07:00</published><updated>2008-05-14T23:04:08.123-07:00</updated><title type='text'>DEGRADACIÓN SURREALISTA</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Antoine Doinel, camina por la calle Marsella. Nada quiere escuchar sobre golpes, ni sobre semiótica. Antoine Doinel, lleva los pies mojados y salados, y un punto de fuga en su espalda. Huye de los signos y la sociedad. No quiere nada&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;que tenga que ver con ellos. Sin embargo los signos y la sociedad están allí. Antoine Doinel quiere ser libre , y decide correr, sin importar que la calle Marsella es infinita.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;Al minuto cae lluvia sobre él y Marsella. Coloca, para taparse, y que el proceso natural del agua no se detenga por causa de él, hojas de &lt;i style=""&gt;las palabras&lt;/i&gt; sobre su cabeza. Se sienta, y de su bolsillo saca una colección de las mejores novelas de Hesse. Era una lectura profunda, y, a veces, se detenía inconcientemente a reflexionar sobre ellas. Reflexión tras reflexión, y los trozos de papel mojados corrían por el contorno de su rostro. “Hay algo &lt;i style=""&gt;extraño&lt;/i&gt; en Hesse; sí, algo extraño. En gran parte de sus novelas, Hesse duda de una manera extraña: Siempre están presentes, ocupando párrafos y párrafos, esas preguntas; esas putas preguntas que me provocan la reminiciencia de aquellas putas preguntas que yo me hacía antes de emanciparme y correr. &lt;i style=""&gt;¿No habíamos ensalzado de jóvenes todos nosotros, los conocedores y críticos, a obras de arte y artistas, que nos resultan hoy muy dudosos y absurdo? ¿No nos había ocurrido esto con Listz, con Wagner, con muchos hasta con Beethoven? ¿No era la floreciente emoción infantil de María por el song de América una impresión artística tan pura, tan hermosa, tan fuera de toda duda como la emoción de cualquier profesor por el Tristán o el éxtasis de un director de orquesta&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;por &lt;st1:personname productid="la Novena Sinfon￭a" st="on"&gt;la Novena Sinfonía&lt;/st1:PersonName&gt;? ¿Y no se acomodaba todo esto a&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;los puntos de vista del señor Pablo y de le daba la razón? &lt;/i&gt;En realidad es difícil decir algo”. Más tarde. “Puede ser una cosa… no estoy seguro. En fin: Hesse resalta la homosexualidad a un límite de placer, que ni mis amigas meretrices y mis amigos lo pintados podrían darme a conocer. Sus protagonistas sufren el amor acallado; aquel amor que esta sociedad - la misma por la que huyo- reprime, hasta el punto de plasmar toda la poesía en sujetos cómo Max Demian, Harry Haller o Gobinda. Sí; lo recuerdo. Un beso fue la despedida, con un paisaje hermoso, de Sinclair con Demian”. Escuchó a lo lejos su nombre. Corrió nuevamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Antoine Doinel corrió tanto hasta olvidarse por qué corría. Sus pies no daban más, así como la fragancia poca que quedaba del mar. Ya no quedaba la energía del principio; el descanso debía llegar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;De bajo de un cartel, Antoine&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;detiene el correr y mueve la cabeza hacía arriba, mirando en contrapicado el esplendoroso cartel publicitario que se erguía sobre él. El cartel era llamativo para toda la gente, menos para Antoine, el cual escapaba de toda esa atracción, de todo el simbolismo y sociedad utópica que lo sitiaba. “Será sólo un momento. Creo que hasta lo más mísero necesita la limosna de la involuntariedad”. Así, el escapista, observó que el cartel era referido a un diario (1). La imagen del diario estaba a un costado, mientras que en el otro, sobre un fondo negro, había un pan francés a media de ser separado en dos; enseguida había una frase que el joven la nombró en voz alta: &lt;i style=""&gt;Necesario como el pan de cada día. &lt;/i&gt;Antoine recordó un cuadro de José Balmes, en donde este presentaba un pan batido idéntico al del cartel, y recordó, además, que en una noche de drogas junto al pintor, este le declaró que aquella pintura representaba la vid femenina: la vagina; o sea, si tomamos el pan por ambos extremos y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;lo partes por la mitad, estaremos en frente de al acción física que hace la&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;vagina en el acto sexual.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Antoine Doinel recordó y aplicó, nuevamente, de una forma inconciente, no sus conocimientos, sino que sus experiencias, cosa que él decía que eran distintas. “Si aquel&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;diario coloca ese tipo de frases, y tomando en cuenta aquel cuadro de Balmes, lo que se quiere decir es que el diario es tan vital como el sexo. No sé cual es ese afán de relacionar las cosas de las personas con otras cosas; no sé cual es el fin de darle a todo un significado…. Acaso no sabrán que eso puede decir también, que el diario es tan necesario como las conchas de todas las mujeres, incluso como el de aquellas personas que llaman madres… Acaso Dios tiene cara de vagina.” Ahí, en el disgusto por lo innecesario, por el signo, la piel de Antoine empezó a cambiar, pero ni de color ni de forma, sino que su piel había empezado a desaparecer. No lo soportaba. Sabía que eso no era algo natural, genético. Antoine Doinel cada vez que intentaba despreciar el signo, caía en aquel periplo que tanto repelía. La causa era los signos; el efecto, la desaparición de su piel. Antoine huye.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;El joven Doinel, ya sabía que lo sucedido con su piel de bajo de aquel cartel no era genético, pero no sabía si &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;era por el mal trato dado a los signos - porque temía que fuera un castigo- para así cambiar; pero también estaba la posibilidad de todo que aquello fuera producto de un fraude destinado a él, y sí y sólo si a él, y como consecuencia engrandecer más su odio hacía la farsa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;Decidió, al ver que sus pies se desgastaban como &lt;i style=""&gt;cristo-en-el-mundo, &lt;/i&gt;abordar la locomoción&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;de pasada hay que decir que Antoine no sabía que aquellas libélulas gigantes, como las llamaría Cortázar, servían para aquello, para desplazarse de una manera más cómoda sobre &lt;st1:personname productid="la Ciudad" st="on"&gt;la Ciudad&lt;/st1:PersonName&gt; y sobre la calle Marsella. El joven supo, inconcientemente, que el confort y la brevedad de su viaje dependerían sólo de aquel bicho gigante. Pero el corredor sabía que de tras de esa &lt;i style=""&gt;inconciencia &lt;/i&gt;estaban los signos. Antoine Doinel subió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;El viaje, sin duda era extraño para Antoine. Era un viaje aburrido. Antoine sentía nostalgia para con sus piernas; las necesitaba; debía correr. Pero antes de su bajada, anotó en su espalda lo siguiente:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;“&lt;i style=""&gt;Sin duda es extraño para mi este viaje que se mostraba primeramente como una fuente de placer, pero sin duda alguna es aterrador; te muestra, hacía la naturaleza ubicada de tras de eso que llaman vidrio, como un ser inerte… ¡Qué asco! Además esos carteles que están pasando por allá fuera, la gran mayoría son carteles publicitarios de seguros de vida y clínicas privadas… ¡Más asco! Esto es decir, entonces, que si están ubicados en plena carretera, nos están proponiendo que manejemos sin preocupaciones, con cero rollos por nuestra vida, ya que&lt;b style=""&gt; si tienes un accidente no te preocupes, nosotros estamos a mano&lt;/b&gt;, pero la propuesta está errada – creo - puesto que mayoritariamente estos carteles utilizan símbolos muy llamativos… claro, muy excesivos, como aquella CRUZ VERDE, de grandes proporciones que &lt;b style=""&gt;está pasando&lt;/b&gt; en este momento en frente de mí. Esto, la atención al cartel y, por consiguiente, desatención en el viaje, intentaría - creo- buscar estas Salvadoras de vida. Entonces buscan el accidente bajo sus propagandas, así estarían ellas, en el momento preciso, para salvaguardar esas vidas moribundas… ¡Demasiado asco! Además, las otras publicidades han sufrido el giro copernicano, ya que antes – recuerdo- había que comprar los productos que usaban esas grandes estrellas de Hollywoodland o actantes importantes&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;en&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;el&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;mundo, y ahora la publicidad recae en los estúpidos, en nosotros; algunos que alcancé a anotar: &lt;b style=""&gt;El futuro es Tuyo&lt;/b&gt; o &lt;b style=""&gt;El futuro está en Tus&lt;/b&gt; &lt;b style=""&gt;manos; Por que Tú nos conoces; Tú nos inspiras; la libertad es Tuya; nosotras Te entendemos, etc. &lt;/b&gt;¿Intentarán que Yo – no sé si a Ustedes-, me deje engañar y pasar a pensar que sólo intentan dirigirse al público de una manera más directa solamente? Está claro que es dirigen a un público cretino, el cual las publicidades ven como estúpidos o tan tontos que hay que dirigirse directamente a ellos…qué giro Copernicano... Bueno, ya apenas escribo. Lo dejaré, por el momento, hasta el inicio de las nalgas.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;No era que escribir más no pudiera, la cosa era que no tenía más espalda; la espalda, con cada análisis semiótico que el joven Antoine Doinel hacía inconcientemente, iba desapareciendo. La peste de los signos le llevaba comido ya la mitad de su lozano cuerpo. Esto trajo consigo la vergüenza de Doinel, y seguir escapando era, para él, el único acceso para continuar viviendo, incluso aún cuando la sensación de estar corriendo halla también desaparecido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Así, intento desesperadamente refugiarse en un cine, ya que en su escape con parte de su cuerpo, Antoine fue analizando hasta los más pequeños detalles de su alrededor, costándole así un trozo de su rostro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Era oscuro, y en la pantalla pasaron las palabras &lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;Der Himmer über Berlin; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;Antoine había decidido tratar de negarse a su inconciencia, algo así como tener una inconciencia de la inconciencia. Ya habían trascurrido casi dos horas de de negación a los símbolos de la película. El la mitad desaparecida del cuerpo de Antoine Doinel estaba reapareciendo, y la película ya casi era vista por dos ojos en ves de uno. Sin embargo, en las dos horas justas del rodaje, aparece lo siguiente: &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 56.2pt 0.0001pt 45pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 56.2pt 0.0001pt 45pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;“(…)algún anuncio, solo y único, que hiciera detenerse asombrados a los transeúntes, un cartel de novedad, excluidos todos los aditamentos extraños, reducido a sus términos más sencillos y eficaces sin exceder el alcance de la visión casual y en armonía con la velocidad de la vida moderna.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 56.2pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.2pt; text-align: justify;"&gt;El recuerdo de los carteles &lt;i style=""&gt;estaba siendo, &lt;/i&gt;el análisis &lt;i style=""&gt;estaba&lt;/i&gt; floreciendo en sus redes neuronales. “¿Qué razón hay para cambiar los colores, o más bien dicho, pasar de tonos a colores o del blanco y negro a multicolores? Los ángeles buscaban ser hombres; mientras que los Hombres, inmortales. Ángeles como ángeles ven en tonos; Hombres como Hombres, supuestamente, verían en colores. La cosa es que la vida como inmortal no vale la pena; las cosas eternas no valen pa´ nada. La vida vista como ángel, es de tonos grises, tristeza; vista como hombres, los cuales no duran para siempre, con una vida dejada al destino, con la muerte al final del camino, se ve de colores, pero unos colores que empiezan desde que Damiel experimenta el instinto de sexo, cuando inhala aquel olor a belleza, cuando observa a la&lt;i style=""&gt; funanbulista&lt;/i&gt; desnudándose – la cual es lo más parecido, estéticamente, en el momento de ejercer su trabajo, a un ángel, a un ángel inmortal que intenta manejar las alturas, de las cuales proviene Damiel - ¿Es qué el sexo o la atracción por el sexo- y creo que en este caso no puedo decir &lt;i style=""&gt;por el sexo contrario,&lt;/i&gt; ya que los Ángeles, no sólo aquellos dos, sino todos los de las sagradas escrituras, son hombres- de las Mujeres es la línea de la concordia entre ser mortal e inmortal, de morir y no? Creo que sí ¿entonces la vida se disfruta con el sexo femenino? No lo sé, pero sí sé que la mujer sería, en este caso, mostrada de una manera oculta y quizá inconciente, como la fuente principal de la procreación de la vida, de aquella vida que tanto desean los ángeles. Además, siguiendo con los colores, los &lt;i style=""&gt;tonos &lt;/i&gt;son, ante los colores, sinónimo de simpleza, o sea, los ángeles están viendo la simpleza – en contra punto con la eternidad, que es compleja – de la vida de los Hombres; además son observados únicamente por las personas que espiritualmente las consideramos las más sinceras, buenas y simples: Los niños; como también se muestra cuando admiran lo hermoso de las cosas simple que realizan los humanos, como frotarse las manos ante un café, acariciar a un gato o estirar los pies. Entonces, pareciera ser que cuando Damiel pasa de ser Ángel a ser Hombre, y empieza a ver en colores, ve la complejidad o lo que simbólicamente representa la eternidad, algo así como el fin último o la verdadera felicidad; y por último está la comunicación: los ángeles no utilizan las palabras. Sin embargo está simpleza hermosa, no es siempre tan hermosa, puesto que cuando el ángel Damiel llega al mundo, llega con una armadura, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;la cual simboliza &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;protección, o, en otras palabras, se expresa algo así como &lt;i style=""&gt;aquí tienes una armadura para que te tengas con que protegerte de las desilusiones, de lo horrible de la vida.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.2pt; text-align: justify;"&gt;Con esto último, Antoine Doinel estaba llegando a su fin. &lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Antoine estaba desapareciendo totalmente, su rostro sólo era un ojo; su cuerpo, la palma izquierda. Pensó que ya no podía hacer nada más y que ya no podía ir en contra de los símbolos y la sociedad&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Tenía que vivir con aquella apariencia? ¿Para siempre? ¿Con la vergüenza? No lo sé. “No me queda más remedio, puesto que la vergüenza me consume, y la vergüenza es símbolo de estar comprometido, en cierto punto, con una sociedad, que unirme a Ella… sí, necesito quitarme este peso de encima de este cuerpo medio invisible de esta sociedad” Aquí es donde el joven Antoine Doinel realiza su último escape… ¿hacia dónde? No lo sé… no me lo contó… sólo se que ahora he escrito mis experiencias, con otro nombre, uno francés, y tratando de esfumar todos aquellos recuerdo en estas hojas, esfumarlos como se ha esfumado mi cuerpo. En realidad sólo estoy escribiendo estas líneas con la única palma que me queda… la izquierda, y tengo que decir para desaparecer totalmente mi último análisis, pero como último, no es necesariamente el mejor; además ya no puedo colocar las comillas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Bueno, la cosa es que son extraños los nombres de las poblaciones en que estamos ubicados; dos ejemplos: Primero, &lt;i style=""&gt;San Juan:&lt;/i&gt; nombre de santo, para una población donde, si caminas pasado las dos de la mañana, de seguro tienes una navaja en tú cuello… paradoja. Pero también es donde se mezcla la religiosidad con la delincuencia, como ocurre en las procesiones a la parroquia madre, dentro de la misma población, una especie de Río o Banco chileno; en segundo – y el nombre lo dice todo – &lt;i style=""&gt;El Calvario……&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Bodoni MT Black&amp;quot;;" lang="ES-TRAD"&gt;BUENO, &lt;st1:personname productid="LA PERSONA QUE" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="LA PERSONA" st="on"&gt;LA PERSONA&lt;/st1:PersonName&gt; QUE&lt;/st1:PersonName&gt; ESTABA NARRANDO DESAPARECIÓ TOTALMENTE POR CULPA DE ESE ANÁLISIS A MEDIA, ES POR ESO QUE NO PUDO SEGUIR ESCRIBIENDO. YO SOY EL CRISTIAN, Y LO QUE ACABAS DE LEER, ES FICCIÓN VARATA, PERO CREATIVA – CREO. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Bodoni MT Black&amp;quot;;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;ESO HA SIDO TODO.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7856515701494061132-3559167312671872114?l=soudade.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://soudade.blogspot.com/feeds/3559167312671872114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7856515701494061132&amp;postID=3559167312671872114' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/3559167312671872114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7856515701494061132/posts/default/3559167312671872114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://soudade.blogspot.com/2008/05/degradacin-surrealista.html' title='DEGRADACIÓN SURREALISTA'/><author><name>soudade</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03508269968357003040</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://bp0.blogger.com/_pwCZUs_2B6k/SC8a0ouF7cI/AAAAAAAAAAY/OvSy0qecw8o/S220/060818_203206.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
